Averías comunes en coches de segunda mano: un riesgo escondido
Comprar un coche de segunda mano debería representar un ahorro significativo, pero en muchas ocasiones, un fallo oculto puede transformar esa ilusión en una factura de reparación muy elevada. Esto es lo que le sucedió a una propietaria de un Peugeot, un caso que pone en evidencia la importancia de conocer y prevenir las averías más frecuentes en vehículos usados.
Principales fallos y sus síntomas en coches de ocasión
Los problemas comunes en coches de segunda mano suelen estar relacionados con el desgaste propio del tiempo y el uso, especialmente en modelos con alto kilometraje. Entre las averías más frecuentes se encuentran:
- Frenos: desgaste en pastillas y discos, fugas hidráulicas o desajustes que afectan la seguridad y pueden causar fallos en la ITV.
- Fugas de líquidos: escapes de aceite, refrigerante o líquido de frenos que suelen dejar manchas visibles y pueden indicar daños graves en motor o sistemas asociados.
- Transmisión: ruidos al cambiar de marcha, pérdida de potencia o golpes, problemas costosos de reparar, tanto en cajas manuales como automáticas.
- Sistemas eléctricos: fallos en luces, cierre centralizado, elevalunas o arranque, muy comunes en vehículos con electrónica avanzada.
- Suspensión y dirección: amortiguadores desgastados, ruidos al pasar por baches, vibraciones durante el giro.
- Sistema de refrigeración: sobrecalentamiento debido a radiadores obstruidos o bombas defectuosas, que pueden dañar gravemente el motor.
- Otros problemas habituales: batería en mal estado, neumáticos desgastados, escape oxidado o manipulación del cuentakilómetros, que oculta el verdadero desgaste del vehículo.
En modelos como los Peugeot, se han reportado fallos específicos en motores, como el consumo excesivo de aceite, problemas con la cadena de distribución y fallos electrónicos o de acabados que también incrementan los riesgos para el comprador.
Medidas para evitar gastos inesperados al comprar un vehículo usado
Para que la compra de un coche de segunda mano no se convierta en un gasto inesperado, es fundamental adoptar ciertas precauciones:
- Realizar una inspección visual y prueba dinámica: observar ruidos extraños, olores, manchas o problemas de alineación.
- Contratar un mecánico especialista o llevar el vehículo a una pre-ITV: para detectar posibles fraudes como el kilometraje manipulado, que afecta al 10-16% de los coches de segunda mano.
- Revisar el historial y las garantías del vehículo: preferir coches con garantías oficiales y estar atento a exclusiones específicas en turbo o caja de cambios.
- Exigir diagnósticos detallados de los sistemas clave: especialmente frenos, motor y transmisión, antes de formalizar la compra.
Una revisión exhaustiva y profesional antes de comprar puede evitar costos elevados en reparaciones, preservando la inversión y la tranquilidad del comprador.

