Cómo el frío extremo afecta el funcionamiento de tu coche
Cuando las temperaturas bajan considerablemente, es común notar que el coche empieza a comportarse de forma diferente. Arranca con más dificultad, los plásticos emiten crujidos, la dirección no responde igual, y en el cuadro de mandos pueden aparecer mensajes de advertencia inesperados. Esto se debe a que el frío intenso impacta en varios componentes del vehículo, afectando su rendimiento y fiabilidad.
Principales efectos del frío en los componentes del coche
El frío puede provocar diversas alteraciones en el coche, que conviene conocer para anticiparse a posibles problemas:
- Arranque más lento: Las bajas temperaturas reducen el rendimiento de la batería, que pierde capacidad y entrega menos corriente. Esto hace que el motor de arranque gire más despacio y cueste más poner en marcha el vehículo.
- Aceite del motor más espeso: El aceite se vuelve más denso con el frío, lo que dificulta su rápida circulación para lubricar las piezas internas. Esto puede incrementar el desgaste del motor y dificultar el arranque.
- Congelación o espesamiento de líquidos: Algunos líquidos, como el combustible diésel (por gelificación), el AdBlue o el refrigerante, pueden congelarse o espesarse si las temperaturas bajan demasiado, afectando su correcto funcionamiento.
- Plásticos y gomas rígidos: El frío endurece y vuelve frágiles los materiales plásticos y de goma, causando ruidos como crujidos y favoreciendo posibles daños en juntas, manguitos o cables.
- Neumáticos menos efectivos: Las bajas temperaturas endurecen la goma de los neumáticos, disminuyen su presión y empeoran el agarre sobre el asfalto, lo que aumenta la distancia de frenado y reduce la seguridad.
¿Qué revisiones son esenciales antes de conducir con frío extremo?
Para evitar averías y mejorar la seguridad en invierno, es importante hacer una revisión preventiva centrada en:
- Batería: Comprobar que está en buen estado y bien cargada.
- Aceite del motor: Asegurarse de usar uno adecuado para bajas temperaturas, que mantenga su fluidez.
- Líquidos esenciales: Revisar y rellenar refrigerante con anticongelante, verificar niveles y estado del AdBlue, y controlar el combustible.
- Neumáticos: Mantener la presión adecuada y evaluar la necesidad de neumáticos de invierno para mejorar el agarre.
- Elementos de goma y plástico: Inspeccionar el estado de escobillas, juntas y manguitos para prevenir roturas.
Con una correcta preparación y mantenimiento, podrás minimizar los problemas derivados del frío extremo y proteger tu vehículo durante la temporada invernal.

