El parasol de coche, conocido también como visera, es uno de los accesorios más simples y prácticos que encontramos en los vehículos. Su función principal es evitar que el sol nos deslumbre mientras conducimos, mejorando así la seguridad y la comodidad a bordo.
Origen e historia del parasol en los coches
Este invento, que ha cambiado muy poco en diseño desde su creación, tiene sus raíces a principios del siglo XX. En 1918, dos estadounidenses registraron la patente del primer parasol abatible para coche, concebido como un escudo ajustable que se colocaba en el marco del parabrisas para proteger al conductor del deslumbramiento solar.
En 1924, el Ford Model T fue el primer coche en incluir un parasol, aunque en sus versiones iniciales se instalaba en el exterior del parabrisas. No fue hasta la década de 1930 cuando los parasoles interiores abatibles comenzaron a popularizarse, inicialmente como un accesorio opcional en modelos de la marca Packard, y con el tiempo pasaron a formar parte del equipamiento estándar en prácticamente todos los vehículos.
Diseño y evolución
A pesar de los más de 100 años de historia, el parasol ha mantenido un diseño muy simple y efectivo: una pieza plegada en el techo del vehículo que se despliega para bloquear la luz solar directa. Esta simplicidad lo convierte en uno de los componentes que menos ha cambiado en los coches modernos.
Con el tiempo, los parasoles han incorporado elementos que aumentan su funcionalidad. Entre ellos destacan los espejos con luz integrada, portatarjetas y botones programables que pueden controlar funciones externas como la apertura del garaje. Más recientemente, algunas empresas están experimentando con parasoles digitales o electrónicos que pueden funcionar como pantallas, añadiendo sofisticación sin perder la esencia práctica original.
Importancia para la seguridad vial
El parasol no es solo un elemento de comodidad, sino también de seguridad fundamental. El deslumbramiento solar es un factor de riesgo importante en la carretera. Según estudios, en España alrededor del 5% de los accidentes de tráfico ocurren debido al sol, especialmente durante horas crepusculares. En Estados Unidos, la Administración Nacional de Seguridad en el Tráfico (NHTSA) estima que el resplandor solar causa aproximadamente 9,000 accidentes al año, manifestándose como la segunda causa ambiental de siniestros después de la lluvia.
Usar el parasol durante la conducción evita quedarnos temporalmente sin visibilidad al bloquear la luz directa del sol, lo que contribuye a una conducción más segura y reduce las probabilidades de accidentes.
Beneficios para la salud y la comodidad
Además de protegernos del deslumbramiento, el parasol ayuda a minimizar la exposición a los rayos UV que atraviesan los cristales del vehículo, lo que es favorable para la salud de la piel y los ojos. También evita la fatiga visual y proporciona mayor confort, especialmente en viajes largos o en condiciones de sol intenso.
En resumen, el parasol es una pieza del vehículo que ha demostrado ser práctica, esencial y eficiente durante más de un siglo, combinando simplicidad y funcionalidad para garantizar nuestra seguridad y bienestar en la carretera.

