El intento legendario del récord de velocidad en bicicleta a rebufo de un Porsche 935
En la década de los años 70, la historia del automovilismo y el ciclismo se cruzaron en un experimento que rozó los límites de lo posible. Jean-Claude Rude, un joven ciclista francés de solo 23 años, emprendió una hazaña única: intentar alcanzar los 240 km/h en bicicleta aprovechando el rebufo de un Porsche 935 Turbo con 800 CV de potencia, que pilotaba la leyenda de Le Mans Henri Pescarolo. Este flagrante desafío a la física y la tecnología quedó grabado como uno de los intentos más audaces y extremos en la historia del deporte de motor y el ciclismo.
Récords previos y la importancia del rebufo aerodinámico
Desde principios del siglo XX, se sabe que para superar ciertas velocidades en bicicleta, no basta con la fuerza del ciclista sino que es clave aprovechar el rebufo que genera un vehículo que va delante, reduciendo la resistencia aerodinámica. En 1962, José Meiffret logró superar los 200 km/h tras un Mercedes 300 SL modificado, y en 1973 Allan Abbott estableció un nuevo récord de 223 km/h en las salinas de Bonneville. Estos hitos abrieron el camino para que Rude soñara con ir aún más rápido, alcanzando una velocidad hasta entonces insospechada.
La máquina perfecta: Porsche 935 y la bicicleta especialmente diseñada
El Porsche 935 Turbo, con su motor de 800 CV y turbo de gran potencia, era una bestia difícil de domar, demandando un pilotaje preciso para mantener una velocidad constante y segura que permitiera a Rude mantenerse en la estela aerodinámica. Porsche diseñó especialmente una estructura trapezoidal trasera y un rodillo en el parachoques para que la rueda delantera de la bicicleta se mantuviera pegada al vehículo, creando una burbuja de aire estable.
La bicicleta, a su vez, era un prodigio de ingeniería con un desarrollo tan extenso que cada pedalada hacía avanzar 27 metros, gracias a un plato delantero casi tan grande como la rueda misma y un piñón trasero diminuto. Esto permitía pedalear con ritmo aunque la velocidad fuera extrema, algo imposible con bicicletas convencionales.
El intento en Ehra-Lessien: entre la velocidad y el riesgo fatal
El 23 de agosto de 1978, en el circuito de pruebas de Volkswagen en Ehra-Lessien, se inició la carrera. Una motocicleta empujó a Jean-Claude Rude hasta los 150 km/h, donde comenzó su pedaleo a rebufo del Porsche 935 que aceleraba hacia el objetivo de 240 km/h. La sincronización entre piloto y ciclista era crucial, porque cualquier desviación podría ser fatal.
Durante varios segundos, parecía que el récord era alcanzable, pero a unos 160 km/h, el neumático trasero de la bicicleta reventó, provocando un bloqueo en la rueda y una derrapada que Rude milagrosamente logró controlar sin lesiones graves. Este incidente puso fin al intento, que nunca se volvió a repetir.
Legado y significado de un experimento único
Aunque el récord no fue alcanzado oficialmente y el proyecto quedó congelado tras la muerte de Jean-Claude Rude poco tiempo después, este intento representa una de las historias más extremas y fascinantes de la velocidad en bicicleta y la automoción. Demuestra cómo la combinación de tecnología, valentía y límites humanos puede desafiar los convencionalismos. La leyenda del Porsche 935 y el ciclista francés sigue inspirando a fanáticos del deporte y la ingeniería por igual.

