El aumento del precio de los coches por la tecnología de seguridad
Uno de los principales factores que ha provocado el incremento en el precio de los coches es la necesidad de incorporar cada vez más tecnología de seguridad de serie. Las normativas europeas son cada vez más estrictas y obligan a que todos los vehículos nuevos incluyan un conjunto creciente de sistemas de asistencia a la conducción, conocidos como ADAS (Advanced Driver Assistance Systems).
Con el paso del tiempo, estos requisitos no solo se vuelven más exigentes, sino que también aumentan en número y complejidad. Desde julio de 2026, por ejemplo, en Europa será obligatorio que todos los coches nuevos cuenten con sistemas avanzados como frenada automática de emergencia para peatones y ciclistas, asistencia inteligente de velocidad o mantenimiento en el carril.
Este equipamiento, aunque esencial para la seguridad vial, añade un coste considerable para los fabricantes, que repercuten este gasto en el precio final del vehículo. Por eso, uno de los motivos por los que los coches urbanos y económicos son cada vez más caros es la inclusión obligatoria de estos sistemas.
Limitación de velocidad para bajar costes: la propuesta de Fiat
El CEO de Fiat, Olivier François, ha planteado una solución para poder reducir el coste de sus coches urbanos: limitar la velocidad máxima de modelos como el Fiat 500, Panda y Grande Panda a aproximadamente 120 km/h. Esta idea parte de la base de que estos coches están diseñados principalmente para su uso en ciudad, donde la mayoría de los trayectos se realizan a velocidades bajas.
Limitar la velocidad máxima permitiría a Fiat reducir algunos de los sistemas de seguridad más avanzados que se consideran superfluos en entornos urbanos, abaratando así la fabricación y permitiendo ofrecer el vehículo a un precio más competitivo.
François argumenta que la velocidad legal máxima promedio en Europa ronda los 118 km/h, por lo que no sería necesario que estos coches superen ese límite legal, y que la inclusión de sensores, cámaras y otros dispositivos costosos ha incrementado el precio medio de los coches urbanos en un 60% en los últimos años.
Volver a estándares anteriores para coches urbanos
La idea de Fiat es regresar a los niveles de equipamiento de seguridad de hace unos años, en torno a 2018 o 2019, para hacer los coches urbanos realmente asequibles. Según el CEO, en esos años los coches urbanos ya ofrecían un nivel aceptable de seguridad, sin la sobrecarga de sistemas electrónicos caros que hoy día equipan los vehículos.
Esta propuesta implica reducir el hardware costoso, manteniendo la seguridad necesaria para el uso típico en ciudad, donde las velocidades son bajas y el riesgo de accidentes a alta velocidad es mínimo.
Ventajas y sentido de la limitación de velocidad
Esta limitación a 120 km/h es coherente con el hecho de que, legalmente, conducir a más velocidad en muchas vías de Europa es ilegal. Además, en el caso de los coches urbanos, que rara vez ruedan en autopista o a velocidades elevadas, no tiene sentido mantener motores o equipamientos para velocidades altas.
En la práctica, estos vehículos no están diseñados para viajes largos ni altas velocidades, ya que no ofrecen ni la comodidad ni la seguridad que se requiere para circular rápido. Por ejemplo, un Fiat Panda con motor pequeño no invita a desplazamientos rápidos prolongados.
Ejemplos similares en la industria
Algunas marcas ya limitan la velocidad máxima de sus autos por seguridad o rendimiento, aunque no siempre con el objetivo de abaratar costes. Volvo, por ejemplo, restringe sus coches a 180 km/h desde hace años para mejorar la seguridad. Muchos coches eléctricos también tienen una velocidad máxima limitada para optimizar su autonomía, como el Fiat 500e, que está limitado a 135 km/h.
Regulaciones y el futuro del coche urbano barato
Para que la propuesta de Fiat sea viable, Europa debería adaptar sus normativas y distinguir los requerimientos de seguridad y equipamiento según el segmento. Actualmente, todas las categorías de turismos están sujetas a las mismas exigencias, lo que encarece los vehículos pequeños y urbanos.
En este sentido, se está trabajando en una nueva categoría reglamentaria para vehículos eléctricos asequibles, conocida como M1E. Esta categoría permitiría flexibilizar ciertas normas para coches eléctricos baratos, facilitando que sean más accesibles sin renunciar a la seguridad básica.
Esto abriría la puerta para que marcas como Fiat puedan fabricar vehículos urbanos con tecnologías y equipamientos adaptados a su uso real, reduciendo el coste y recuperando la esencia del coche urbano: económico, práctico y accesible para un público amplio.
Un retorno al concepto clásico del coche urbano
Limitar la velocidad máxima y reducir el equipamiento excesivo llevaría a un modelo similar al que se veía hace décadas, cuando los coches urbanos, como el Fiat Seicento 900 S de los años 90, ofrecían una movilidad sencilla, económica y con prestaciones justas para la ciudad. Estos coches eran asequibles, consumían poco y eran baratos de mantener.
Mucha gente valoraría poder adquirir coches urbanos que, a cambio de una limitación en velocidad máxima, les ofrezcan un precio significativamente inferior al de los vehículos actuales, que incluyen mucha tecnología y sistemas complejos.
En definitiva, la propuesta de limitar la velocidad y ajustar el equipamiento de seguridad en coches urbanos representa una idea con fundamento para hacer que la movilidad cotidiana sea más accesible sin renunciar a la seguridad necesaria para su uso en entornos urbanos.

