El 18 de enero de 2026, un trágico descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad ocurrió en Adamuz, Córdoba, dejando entre 39 y 46 muertos y más de 100 heridos. Este suceso ha puesto bajo la lupa la seguridad ferroviaria en España, una red que, pese a su bajo índice histórico de accidentes graves, muestra vulnerabilidades cuando se enfrenta a un tráfico intensivo y a fallos puntuales. Esto ha impulsado un debate urgente sobre la necesidad de mantener y mejorar las infraestructuras y los sistemas de seguridad actuales.
Detalles del accidente en Adamuz
El incidente involucró a un tren Iryo, que descarriló parcialmente a 19:43 en el kilómetro 318,8 de la línea Madrid-Sevilla, invadiendo la vía contraria. Segundos después, chocó frontalmente a alta velocidad con un tren Alvia de Renfe que circulaba en sentido contrario. La colisión se produjo a velocidades aproximadas de 205-210 km/h dentro del límite permitido de la vía, lo que desencadenó una tragedia sin precedentes. Los coches delanteros del tren Alvia cayeron por un talud de cuatro metros, causando la mayoría de las fatalidades, incluyendo uno de los maquinistas. Este fue el primer choque frontal registrado en la red de alta velocidad española y es uno de los accidentes ferroviarios más graves en España en las últimas décadas.
El crecimiento de la alta velocidad y su impacto en la seguridad
España cuenta con la red de alta velocidad más extensa de Europa y la segunda a nivel mundial, con más de 3.400 kilómetros de vías. En 2024, cerca de 40 millones de pasajeros utilizaron estos servicios, lo que representa un incremento del 77 % en comparación con 2019. Este notable crecimiento se ha dado gracias a la liberalización del sector y mayor competencia entre operadores como Renfe, Iryo y Ouigo, que han logrado bajar precios y atraer más usuarios. Sin embargo, este aumento en la demanda también ha intensificado el tráfico ferroviario en corredores clave como Madrid-Barcelona, Madrid-Andalucía y Madrid-Valencia, los cuales alcanzan récords históricos de viajeros.
Accidentes: más frecuentes, pero no en proporción directa al crecimiento
Si bien el número total de accidentes graves y mortales no ha aumentado proporcionalmente al incremento de viajeros, sí se ha registrado un repunte en descarrilamientos durante 2023. La mayoría de los incidentes en la red española están relacionados con arroyamientos o suicidios, mientras que las colisiones entre trenes son eventos raros, aunque preocupantes. Hasta 2024, se han registrado cinco colisiones desde 2020, período en el que el volumen de viajeros ha experimentado un crecimiento significativo.
Competencia, precios y preferencia del tren sobre el avión
La liberalización ha fomentado una competencia que ha beneficiado a los usuarios con precios más bajos, donde Renfe mantiene entre el 50 y el 73 % de cuota de mercado en los corredores con competencia, mientras que Iryo y Ouigo han incrementado su presencia. Este contexto ha favorecido que más del 80 % de los viajeros prefieran el tren sobre el avión en rutas principales como Madrid-Sevilla, consolidando al tren como el medio de transporte preferido en distancias medias y largas dentro del país.
Prioridad en el mantenimiento de infraestructuras existentes
Ante este escenario, expertos y autoridades coinciden en que, más que nuevas infraestructuras, es vital invertir consistentemente en el mantenimiento y mejora de las vías y sistemas ya existentes, especialmente en corredores con décadas de uso como Madrid-Sevilla. El accidente de Adamuz ha puesto en evidencia que el aumento de tráfico y la presencia de múltiples operadores requieren una actualización y refuerzo de la seguridad para prevenir futuros siniestros.
Factores técnicos y operativos del accidente
En el caso del choque en Adamuz, las investigaciones preliminares indican que el tren Alvia no logró frenar a tiempo, pues la distancia de parada a alta velocidad es de aproximadamente dos kilómetros. Además, se señala que los trenes circulaban demasiado próximos, lo que limitó la capacidad de respuesta automática tras el descarrilamiento inicial. No se ha detectado exceso de velocidad y las causas oficiales siguen en estudio, descartándose rumores y desinformaciones circulantes sobre el accidente.
En definitiva, la seguridad ferroviaria española mantiene un nivel alto en comparación internacional, pero la saturación de la red y el envejecimiento de infraestructuras exigen una atención continua y mejoras tecnológicas que preserven la integridad de los viajeros y la eficiencia del sistema.

