Canadá y China acuerdan la importación de vehículos eléctricos chinos con aranceles reducidos
En enero de 2025, Canadá y China firmaron un acuerdo comercial que permite la importación anual de hasta 49,000 vehículos eléctricos (VE) fabricados en China a Canadá, con un arancel preferencial del 6.1%. Esta medida revierte los aranceles del 100% que Canadá había impuesto en 2024, en línea con las restricciones previas de Estados Unidos bajo la administración de Joe Biden.
Cuotas y condiciones del acuerdo
El acuerdo establece un cupo anual que inicialmente fija la importación máxima en 49,000 unidades, con previsiones para que esta cifra pueda aumentar progresivamente, potencialmente hasta 70,000 unidades en los próximos cinco años. Se espera que aproximadamente el 50% de estos vehículos tengan un precio inferior a 35,000 dólares canadienses (unos 21,600 euros), ofreciendo así opciones asequibles dentro del mercado canadiense, segmento en el que la oferta actual de fabricantes europeos, japoneses, coreanos y estadounidenses es limitada.
Para poner en perspectiva esta cifra, en 2025 se vendieron cerca de 1.9 millones de vehículos en Canadá, de los cuales alrededor de 250,000 correspondieron a vehículos eléctricos e híbridos enchufables. Por tanto, la cuota asignada a los vehículos eléctricos chinos representaría menos del 3% del mercado total de automóviles en Canadá.
Reacciones internacionales y aspectos comerciales
La decisión canadiense ha generado críticas desde Estados Unidos, especialmente por funcionarios de la administración Trump, quienes advirtieron que Canadá podría arrepentirse de abrir su mercado a vehículos de fabricación china mientras EE.UU. mantiene restricciones significativas. Sean Duffy, secretario de Transporte de EE.UU., afirmó que Canadá lamentará esta medida.
En Canadá, Doug Ford, primer ministro de Ontario, expresó preocupación porque el acuerdo podría afectar las exportaciones canadienses a Estados Unidos, que es su principal mercado y que actualmente impone un arancel del 25% sobre ciertos vehículos fabricados en Canadá destinados a EE.UU.
Perspectiva del gobierno canadiense
El primer ministro federal Mark Carney describió este acuerdo como una etapa de prueba para ingresar y posicionar a Canadá en el mercado automotriz eléctrico global. Subrayó que la intención no es competir con modelos antiguos sino prepararse para la industria del futuro, generando empleos de calidad, especialmente en la región de Ontario.
Oportunidades para el consumidor e impacto en la industria
Este acuerdo amplía la oferta de vehículos eléctricos accesibles en Canadá, un mercado en crecimiento donde las opciones asequibles suelen ser escasas. Marcas como BYD y Tesla (que produce algunos modelos en China) podrían beneficiarse. Para quienes están considerando adquirir un coche eléctrico, existen herramientas que permiten recomendar modelos según presupuesto, autonomía y otros criterios clave.
En resumen, este pacto marca un paso importante para la normalización de relaciones comerciales entre Canadá y China, impulsando la diversificación del mercado automotriz eléctrico en un contexto de transición energética global acelerada. Sin embargo, también intensifica la tensión comercial con Estados Unidos y plantea desafíos para la competitividad de la industria local.

