Existen muchas dudas sobre la fecha de caducidad de los neumáticos. Algunos conductores creen que deben cambiarse a los cinco años, mientras que otros dicen que los neumáticos caducan a los diez años. Sin embargo, la realidad es distinta: los neumáticos no tienen una fecha de caducidad fija como los productos perecederos.
¿Cuándo es necesario revisar o cambiar los neumáticos?
Aunque los neumáticos no caducan oficialmente, los fabricantes y expertos recomiendan revisarlos con cierta periodicidad y tener en cuenta la antigüedad como un factor de seguridad. Lo habitual es hacer una inspección anual a partir de los 5 o 6 años de uso. Esta revisión debe evaluar tanto el desgaste del dibujo como el estado general del neumático.
Pasados los 10 años desde su fabricación, los neumáticos comienzan a perder propiedades importantes que afectan a la seguridad, por lo que es recomendable sustituirlos aunque parezcan estar en buen estado. No obstante, es fundamental que los neumáticos estén en condiciones óptimas para superar una inspección técnica (ITV), ya que la edad por sí sola no es motivo de rechazo si el neumático está en buen estado.
Cómo interpretar la fecha de fabricación de los neumáticos
En el costado de cada neumático aparece un código DOT con cuatro dígitos que indican la semana y el año de fabricación. Por ejemplo, el código 1723 señala que el neumático fue fabricado en la semana 17 del año 2023. Esta información es útil para conocer la edad real del neumático, pero no debe usarse como único criterio para su reemplazo.
Factores que influyen en la vida útil de un neumático
La duración del neumático no depende únicamente del tiempo transcurrido desde su fabricación, sino de diversos factores:
- Condiciones de uso: un vehículo que recorre pocos kilómetros al año desgasta menos las gomas que otro que circula diariamente grandes distancias.
- Almacenamiento: guardar el vehículo en garaje y en espacios con temperaturas y humedad adecuadas ayuda a mantener los neumáticos en buen estado.
- Conducción: la conducción deportiva o agresiva desgasta más rápido los neumáticos frente a un uso tranquilo y en vías asfaltadas.
- Presión: mantener la presión correcta evita desgastes irregulares y prolonga la vida útil.
- Estado del dibujo: el límite legal para pasar la ITV es un dibujo de al menos 1,6 mm, aunque se recomienda cambiar antes para mayor seguridad.
- Signos de envejecimiento: grietas, resequedad o deformaciones indican que el neumático debe ser reemplazado, independientemente de su edad o dibujo.
¿Pueden los neumáticos superar la ITV sin importar la edad?
La inspección técnica no rechaza los neumáticos únicamente por su antigüedad. Si los neumáticos están en buen estado, con suficiente dibujo y sin desperfectos visibles, pasarán la ITV aunque tengan 5, 7 o incluso 10 años. El técnico no puede saber con exactitud cuándo fueron instalados, ya que la fecha de fabricación no indica el inicio real de la vida útil.
Sentido común en la sustitución de neumáticos
Es importante aclarar que, aunque un neumático tenga el dibujo en perfecto estado, su uso prolongado y la antigüedad excesiva hacen que pierda sus propiedades de agarre y seguridad. Por ejemplo, un neumático de 20 años debe ser sustituido por obsolescencia, mientras que otro con pocos años que haya recorrido muchos kilómetros puede estar igualmente desgastado.
En definitiva, no existen fechas mágicas para jubilar un neumático, sino que es necesario evaluar su estado, edad, uso y condiciones de conservación para asegurar una conducción segura.
Recomendaciones de expertos
Según Bridgestone, se aconseja revisar el aspecto de los neumáticos al menos una vez al mes y hacer inspecciones más profundas a partir del quinto año. En cualquier caso, sugieren cambiar los neumáticos que tengan más de diez años, especialmente si presentan grietas, cortes o signos visibles de envejecimiento, pues esto puede afectar la seguridad en carretera.
En resumen, los neumáticos no son productos perecederos con fecha de caducidad, pero sí requieren un cuidado y mantenimiento adecuados durante su vida útil. Deben ser evaluados periódicamente para garantizar que su rendimiento y seguridad no se vean comprometidos, y así evitar problemas en la ITV y, lo más importante, en la conducción diaria.