Impacto de 50G de Oliver Bearman en maniobra evasiva durante adelantamiento a Franco Colapinto
Oliver Bearman sufrió un fuerte impacto de 50G en el Gran Premio de Japón 2026, tras ejecutar una maniobra evasiva mientras intentaba adelantar a Franco Colapinto. El incidente ocurrió en la curva 13 del circuito de Suzuka, cuando Bearman, con un Haas, intentó superar al piloto de Alpine, que rodaba más lento debido a un proceso de recarga de batería.
Contexto del accidente
Bearman y Colapinto circulaban a velocidades muy diferentes, incrementadas por el uso del botón de impulso que Bearman empleaba para aumentar su velocidad. Esta diferencia de hasta 50 km/h generó una situación complicada, obligando a Bearman a deslizarse por la hierba interior en una maniobra evasiva para evitar una colisión directa.
Tras perder adherencia, el piloto británico terminó chocando contra las barreras de la escapatoria. Afortunadamente, Bearman solo sufrió una contusión leve en la rodilla derecha y no presenta fracturas, según confirmó el equipo médico. El propio piloto transmitió tranquilidad a sus fans destacando que el incidente se debió a un exceso de velocidad comprendido dentro de las nuevas regulaciones.
Responsabilidad y papel del reglamento
La investigación posterior aclaró que Franco Colapinto no tuvo responsabilidad en el accidente, ya que mantuvo su trazada y no realizó movimientos irregulares. La FIA y Haas descartaron cualquier sanción para el piloto argentino.
El choque ha generado polémica sobre las normas vigentes de la temporada 2026, que permiten grandes diferencias de velocidad entre pilotos dependiendo del modo de energía que estén utilizando (impulso vs. recarga). Este aspecto hace que las maniobras evasivas sean mucho más riesgosas de lo que se había visto anteriormente en la Fórmula 1.
Expertos y el propio Bearman han señalado que estas situaciones impuestas por el reglamento actual obligan a los pilotos a un alto nivel de adaptación y piden mayor flexibilidad para adelantar con seguridad. La seguridad sigue siendo una prioridad, y este incidente ha reavivado el debate sobre posibles ajustes normativos para minimizar riesgos graves a futuro.

