Expansión y regulación de los robotaxis de Waymo en Estados Unidos
Waymo ha presentado ante el Senado de Estados Unidos la necesidad de contar con una regulación unificada que facilite el despliegue de sus coches autónomos en todo el país. Sin embargo, esta audiencia se tornó en un debate intenso sobre la seguridad y el control tecnológico de sus robotaxis. En especial, surgieron cuestionamientos sobre la intervención humana en la operación de estos vehículos.
La intervención remota de operadores filipinos en situaciones complejas
Durante la sesión, Waymo reconoció que, cuando sus robotaxis enfrentan situaciones complicadas y requieren contexto adicional, pueden solicitar ayuda a lo que llaman “equipos de respuesta de flota”. Estos equipos no manejan directamente el vehículo, sino que analizan en tiempo real las imágenes captadas por las cámaras para brindar información que ayude al sistema autónomo a tomar decisiones.
Un detalle que impactó fue la admisión de que parte de estos operadores están ubicados en Filipinas. Aunque no conducen de forma remota ni manejan controles físicos, su función es crucial en ciertos escenarios, aportando datos para que el software actúe con mayor precisión. Waymo asegura que estos trabajadores deben contar con permisos de conducir y pasar rigurosos controles de antecedentes para desempeñar esta labor.
Cuestiones de seguridad, ciberseguridad y empleo
La presencia de operadores en el extranjero ha generado inquietudes legislativas sobre la posibilidad de que personas fuera del país puedan influir en vehículos circulando por carreteras estadounidenses. Además, se discutió la seguridad cibernética y los tiempos de reacción en emergencias, dado que la asistencia humana no está localmente presente. Todo esto añade complejidad a la percepción pública y regulatoria de la conducción autónoma.
Alianza con fabricantes chinos y sensibilidad geopolítica
Otro punto clave fue el anuncio de que la próxima generación de robotaxis de Waymo se desarrollará con Zeekr, una marca china del grupo Geely, en lugar de con Jaguar, con quien había trabajado anteriormente. Esta colaboración generó preocupación entre legisladores, que temen posibles vulnerabilidades o una “puerta trasera” para acceder a sistemas críticos, en un contexto general de tensiones tecnológicas entre Estados Unidos y China.
Waymo ha respondido negando que sus vehículos integren conectividad sensible y afirmando que el sistema autónomo se instala íntegramente en territorio estadounidense.
Incidentes recientes y presión política
El escrutinio sobre Waymo se intensificó después de que un robotaxi atropellara a un menor cerca de su escuela en Santa Mónica, un hecho que está siendo investigado por la Administración federal. Este incidente ha aumentado la presión política sobre Waymo y la industria de los coches autónomos en general.
Balance y futuro del coche autónomo en EE.UU.
En la audiencia también participó el vicepresidente de ingeniería de vehículos de Tesla, quien destacó que para liderar la carrera de la conducción autónoma frente a China, Estados Unidos debe modernizar urgentemente su normativa. El automóvil autónomo ya no es solo una cuestión de tecnología: involucra regulación, geopolítica y confianza pública.
Cada vez que se requiere intervención humana, el concepto de “robotaxi completamente autónomo” se relativiza, evidenciando que aún queda trabajo por hacer para alcanzar la autonomía total y la aceptación social necesaria para su amplia implementación.

