Desde 2022, Taiwán ha puesto en marcha un innovador programa ambiental impulsado por su Ministerio de Medio Ambiente, que busca acelerar la transición hacia vehículos eléctricos mediante incentivos económicos para ciudadanos y empresas que sustituyan sus coches y scooters de gasolina o diésel por modelos eléctricos. Hasta la fecha, ya se han reemplazado más de 124,000 vehículos, logrando una reducción estimada de 529,000 toneladas de CO₂ que se prevé alcanzar hasta finales de 2025.
Con una población de 23 millones, Taiwán destaca por la gran cantidad de scooters en circulación, más de 14 millones, que superan ampliamente en número a los coches en áreas urbanas densamente pobladas como Taipéi y Kaohsiung. El transporte por carretera constituye una de las principales fuentes de contaminación ambiental en estas ciudades.
Incentivos económicos y plataforma digital
El programa de incentivos opera a través de una plataforma pública que conecta a propietarios de vehículos con proyectos de sustitución impulsados por el ministerio y otras organizaciones públicas y privadas. Está disponible para mayores de 18 años, residentes extranjeros con permiso legal y empresas.
Los incentivos para motos alcanzan como mínimo los 3,300 nuevos dólares taiwaneses (aproximadamente 95 euros), que incluyen bonificaciones por reciclaje, reducción de contaminación y compensación de carbono. El trámite debe realizarse dentro de un plazo máximo de dos años desde la compra del vehículo eléctrico.
En el caso de los coches, los incentivos aumentan significativamente: sustituir un vehículo diésel pequeño o un camión ligero por uno eléctrico puede conllevar ayudas de hasta 16,000 NT$ (alrededor de 460 euros). Para vehículos híbridos, las subvenciones son menores. En gasolina, la ayuda máxima llega a unos 13,000 NT$ (casi 380 euros) cuando el reemplazo es totalmente eléctrico. Además, existen apoyos adicionales vinculados a proyectos de reducción ambiental liderados por ministerios y gobiernos locales, aunque estos créditos solo pueden asignarse a una única entidad.
Infraestructura sólida que potencia la electrificación
Un factor clave del éxito del programa es que Taiwán ya cuenta con una amplia red de scooters eléctricos y estaciones tanto de carga como de intercambio de baterías en zonas urbanas, lo que facilita la adopción de estos vehículos y complementa las ayudas económicas. Esta infraestructura robusta permite que la electrificación avance con mayor rapidez.
En términos económicos, aunque la cuantía de las ayudas es inferior a la de otros países en forma absoluta, su impacto es notable en el contexto local. Por ejemplo, el precio de un scooter eléctrico ronda los 30,000 NT$ (unos 900 euros), mientras que la ayuda máxima representa casi la mitad del salario mínimo mensual de Taiwán, establecido en 29,500 NT$ (aproximadamente 780 euros). Esto convierte el incentivo en un elemento decisivo para que los usuarios opten por el cambio.
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El modelo taiwanés muestra cómo un enfoque integral, que combina incentivos económicos sustanciales y una infraestructura urbana consolidada, puede ser la clave para fomentar la adopción masiva de vehículos eléctricos y reducir eficazmente la contaminación en áreas urbanas.

