El AMR26B estrena reducción de peso, pero el motor Honda sigue siendo el mayor desafío en Bakú
El Aston Martin AMR26B llegó al Gran Premio de Bakú con una importante actualización centrada en la reducción de peso, buscando mejorar su rendimiento en pista. Sin embargo, el circuito urbano azerí volvió a poner en evidencia la gran debilidad del equipo: la falta de potencia del motor Honda, que limita el desempeño del monoplaza en las largas rectas características de Bakú.
Reducción de peso: una apuesta clave para el AMR26B
Aston Martin terminó su programa de alivianamiento con el AMR26B en Bakú, confiando en que un monoplaza más ligero proporcionaría ventajas significativas. Esta evolución ha mejorado la agilidad del coche en zonas de curvas lentas y medias, especialmente en el sector más técnico del circuito de Bakú. La reducción de peso también ayuda a un mejor comportamiento en frenadas, aceleración y cambios de dirección, elementos fundamentales en un trazado urbano exigente.
Sin embargo, pese a estos avances, la ventaja aerodinámica y dinámica que aporta un coche más ligero no logró compensar la desventaja en potencia que sigue mostrando el motor Honda.
El motor Honda: un talón de Aquiles en el trazado de Bakú
La unidad de potencia Honda implementó en Bakú su segunda especificación de la temporada, con ajustes enfocados en mejorar la manejabilidad y suavizar la entrega de potencia. Aunque estas modificaciones aportaron cierto progreso en la respuesta del motor, no lograron resolver el déficit en potencia máxima ni en velocidad punta.
Bakú destaca por su recta principal de 2,2 kilómetros, una zona donde el motor permanece al máximo rendimiento durante un periodo prolongado. Allí, el AMR26B sufrió una notable desventaja respecto a sus competidores, alcanzando unos 311 km/h frente a velocidades de hasta 329 km/h en los monoplazas más rápidos, lo que representa una diferencia cercana a los 18 km/h.
Esta brecha de potencia fue tan evidente que incluso algunos monoplazas de categorías inferiores superaron al Aston Martin en velocidad punta durante el fin de semana de carrera, poniendo de manifiesto la urgente necesidad de mejoras en el propulsor japonés.
Problemas de fiabilidad y sus consecuencias para Fernando Alonso
El fin de semana en Bakú también estuvo marcado por problemas de fiabilidad relacionados con el motor Honda. Fernando Alonso enfrentó una fuga de aceite en su unidad de potencia, situación que obligó al equipo a realizar ajustes y reemplazos de componentes antes de la carrera. Aunque Honda aseguró que no se detectaron daños graves en el propulsor tras estas intervenciones, Alonso reportó que el motor no funcionaba de manera óptima y que la pérdida de rendimiento era cercana a 1,1 segundos en la recta principal.
Finalmente, estas dificultades condujeron al abandono de Alonso en la vuelta 20, evidenciando la frustración dentro del equipo y confirmando que la falta de potencia y problemas mecánicos son los principales obstáculos para Aston Martin en esta temporada.
Lo que supone Bakú para el futuro del AMR26B y Aston Martin
El Gran Premio de Azerbaiyán ha servido para diagnosticar claramente el límite actual del AMR26B. A pesar del progreso aerodinámico y la reducción de peso, Aston Martin sigue condicionado por una unidad de potencia que no alcanza el nivel de sus rivales en términos de fuerza bruta y gestión energética.
Esta situación también complica la estrategia de configuración del coche, ya que reducir la carga aerodinámica para ganar velocidad punta puede perjudicar el rendimiento en curva, mientras que aumentar el apoyo mejora el ritmo en sectores técnicos pero agrava la pérdida de velocidad en las rectas.
En definitiva, mientras Honda no introduzca mejoras significativas en la planta motriz, el AMR26B tendrá dificultades para competir en circuitos con largas rectas y sectores de alta velocidad.

