La Comunidad de Madrid implementa un ecoducto para proteger la fauna en la M-607
La M-607, una de las vías más congestionadas del norte de Madrid, sufre a diario los efectos intensos de la circulación vehicular, lo que provoca atascos frecuentes y situaciones de riesgo para la fauna silvestre que habita en la zona. Durante años, el cruce entre animales y automóviles ha generado numerosos accidentes, que además de poner en peligro la vida de la fauna, representan riesgos considerables para los conductores.
En respuesta, la Comunidad de Madrid está avanzando no solo en el ensanchamiento de la carretera con la incorporación de un tercer carril, sino también en la instalación de una solución innovadora para España pero ampliamente utilizada en Europa: la construcción de un ecoducto.
¿Qué es un ecoducto y cuál es su función?
Un ecoducto es un paso elevado naturalizado especialmente diseñado para facilitar el tránsito seguro de animales como jabalíes, corzos y gamos por encima de las carreteras. Esta infraestructura busca evitar que los animales crucen directamente la calzada, reduciendo así el riesgo de atropellos y los accidentes relacionados que pueden desencadenar daños materiales y lesiones graves.
Además de proteger a la vida silvestre, el ecoducto restablece la conectividad entre áreas naturales fragmentadas por la vía, permitiendo un movimiento más libre y natural de las especies que habitan en los espacios verdes cercanos.
Características del ecoducto en la M-607
Ubicado entre Tres Cantos y Colmenar Viejo, este ecoducto marcará un hito como el primero de gran escala en la Comunidad de Madrid. Se sitúa en un punto estratégico que conecta dos ecosistemas relevantes: El Pardo y el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, espacios que son hábitats fundamentales para la fauna local.
La estructura tendrá aproximadamente 137 metros de longitud y 56 metros de ancho, dimensiones pensadas para que los animales perciban esta pasarela como una extensión natural del terreno en lugar de una construcción artificial. Aunque la base se apoyará sobre falsos túneles de hormigón, la superficie estará libre de asfalto.
En lugar de eso, se colocará tierra vegetal para crear un suelo vivo donde crecerán plantas autóctonas como retamas, romero, escaramujo y encinas. También se instalarán barreras vegetales y vallados de madera que ayudarán a reducir el estrés de los animales, al minimizar su contacto visual con el tráfico rodado.
Para evitar el acceso accidental de vehículos, los extremos del ecoducto estarán protegidos con grandes bloques de piedra que al mismo tiempo funcionarán como refugios naturales para la fauna.
Impacto positivo en la seguridad vial y la conservación
Los accidentes con animales suponen un desafío importante en España, con más de 36.000 atropellos registrados solo en 2024, siendo los jabalíes la especie más afectada. Cada incidente no solo pone en riesgo la vida del animal, sino que puede ocasionar graves consecuencias para los conductores y pasajeros, incluyendo colisiones severas.
Con este ecoducto, además de poner fin a muchos de estos episodios, se busca recuperar la integridad territorial de esta zona natural dividida por la carretera. Así, se facilita un tránsito seguro y natural de la fauna, reduciendo el número de accidentes y mejorando la convivencia entre seres humanos y la biodiversidad local.
Un proyecto integrado en la modernización de la M-607
El ecoducto forma parte del ambicioso plan de ampliación a tres carriles de 7,3 kilómetros en la M-607, que actualmente soporta el tránsito diario de más de 62.000 vehículos. Se espera que las obras finalicen en 2027, mejorando la fluidez del tráfico y la seguridad vial.
Durante décadas, esta carretera ha actuado como una barrera física que fragmenta los hábitats naturales. La construcción de un puente verde como este busca revertir esa división, creando un espacio donde fauna y flora puedan prosperar sin las amenazas derivadas de la circulación intensa.
En definitiva, este proyecto refleja un avance significativo en la integración de infraestructuras sostenibles y respetuosas con el medio ambiente, que sirven tanto a la movilidad humana como a la preservación de la biodiversidad en la Comunidad de Madrid.

