Washington DC recaudó 267 millones de dólares en multas de tráfico en 2025, con más de 540 cámaras instaladas para controlar infracciones, destacando un radar en la autopista del río Potomac que acumuló 9,17 millones de dólares en sanciones. Esta significativa recaudación ha generado un intenso debate político, con propuestas para eliminar estos dispositivos, particularmente impulsadas por la administración de Donald Trump, que los considera más un mecanismo recaudatorio que una herramienta de seguridad vial.
Recaudación y funcionamiento de los radares en Washington DC
En 2024, la Dirección General de Tráfico (DGT) en España recaudó cerca de 540 millones de euros en multas, de las cuales las sanciones por exceso de velocidad fueron las más cuantiosas, con 3,4 millones de infracciones detectadas mediante radares. Sin embargo, los radares estadounidenses en Washington DC superan con creces estos números. Solo en esta ciudad, las cámaras automáticas generaron 267 millones de dólares en multas durante 2025.
El radar de mayor recaudación está ubicado en la Potomac River Freeway, a la altura de 25th Street NW, una vía rápida urbana semejante a las grandes arterias españolas como la M-30 en Madrid. Desde su instalación a finales de 2023, este radar impuso 33.682 multas en apenas tres meses, alcanzando casi 10 millones de dólares en sanciones en un año, lo que equivale cerca de la mitad de las multas impuestas por el radar que más sanciona en España en un año completo.
Características del radar más productivo
Este radar controla la velocidad en un tramo limitado a 40 mph (aproximadamente 64 km/h). Los usuarios y conductores califican este dispositivo como una “trampa de velocidad”, ya que las multas suelen aplicarse a partir de superar el límite en 10 mph. Por ejemplo, un conductor informó haber sido multado con 100 dólares por conducir a 50 mph en esa zona, pese a que el límite general en las autovías de la ciudad es de 55 mph.
Controversia política alrededor de los radares en Washington DC
El funcionamiento y la alta recaudación de los radares ha generado controversia política significativa. La administración republicana, encabezada por Donald Trump, ha expresado su intención de eliminar estos dispositivos, considerándolos como un medio de recaudación injusto más que una medida efectiva de seguridad vial.
Por el contrario, el gobierno demócrata local, liderado por la alcaldesa Muriel Bowser, defiende su uso por los beneficios que han aportado a la seguridad vial. Según la alcaldesa, en 2025 se registró el número más bajo de muertes en carretera desde 2014, con una reducción del 52 % en la siniestralidad vial desde esa fecha. Además, sostiene que las cámaras de control de tráfico son esenciales para salvar vidas y mantener calles más seguras, y que eliminar estos dispositivos pondría en riesgo la seguridad de la comunidad.
Una reflexión global sobre radares y seguridad vial
Este caso de Washington DC ilustra un debate común en muchas ciudades del mundo: el balance entre la seguridad vial que aportan los radares y la percepción de estos como herramientas exclusivamente recaudatorias. Mientras algunos gobiernos buscan retirar estos sistemas por considerarlos excesivos, otros los mantienen y fomentan debido a su impacto positivo para la reducción de accidentes y muertes en carretera.
