Europa impulsa el proteccionismo con la ley 'Made in Europe'
La Unión Europea ha presentado recientemente el proyecto de ley conocido como la Ley de Aceleración Industrial (IAA, por sus siglas en inglés), con la ambición de que la industria represente un 20% del PIB comunitario para 2035, frente al actual 14%. Este objetivo busca recuperar el protagonismo industrial europeo que se tenía a principios de los años 90.
Estrategias para fortalecer la producción europea
Para alcanzar estos objetivos, la propuesta incorpora medidas inspiradas en el modelo chino, como la obligación de un contenido mínimo local en los productos y la creación de empresas conjuntas (joint ventures) donde el socio extranjero no pueda superar el 49% de participación. Estas normas pretenden emular la política que China utilizó durante cuatro décadas para impulsar su desarrollo industrial.
Condiciones para el sector automotriz
En el ámbito del automóvil, la ley estipula que los vehículos eléctricos deben incluir al menos un 70% de componentes fabricados dentro de la Unión Europea, excluyendo las celdas de las baterías, para poder optar a subvenciones públicas. Del mismo modo, los proyectos estratégicos deberán asegurar que al menos el 50% del valor añadido se produzca en Europa o mediante mano de obra local, con la finalidad de evitar que empresas extranjeras ensamblen productos con componentes importados y mínimo empleo europeo.
Requisitos para inversiones extranjeras
Las inversiones superiores a 100 millones de euros procedentes de países que representan más del 40% de la producción mundial —principalmente China— deberán realizarse mediante joint ventures, con condiciones claras: la participación extranjera se limitará al 49% y al menos la mitad del equipo de trabajo debe estar compuesto por empleados europeos. Esto busca garantizar una mayor soberanía industrial y tecnológica en el continente.
Socios preferentes y debates pendientes
Aunque el texto contempla incluir a países no miembros de la UE como socios privilegiados —como Reino Unido, Japón, Canadá y Estados Unidos—, existe controversia, especialmente en países como Francia, que prefieren limitar estos beneficios a los miembros de la Unión. Bruselas advierte que estos países deberán demostrar apertura recíproca en sus mercados para mantener su estatus preferente, ya que la falta de reciprocidad podría revocar dichas ventajas.
Retos y evolución futura del texto
El proyecto sigue en discusión en el Parlamento Europeo y ante los gobiernos nacionales, por lo que podría experimentar modificaciones antes de su aprobación final. Entre los temas más sensibles están la definición de qué constituye producción europea real y la inclusión de socios extra-UE.
Importancia estratégica para Europa
Esta legislación pretende responder a la creciente dependencia europea de proveedores externos, especialmente China, en sectores clave como tecnologías limpias, producción de baterías, acero y cemento. La iniciativa representa un paso hacia la recuperación de la autonomía industrial y la protección del tejido productivo frente a la competencia global.
Con esta ley, Europa aplica un enfoque proteccionista similar al que China ha utilizado para impulsar su industria, con la intención de fortalecer su posición y evitar la deslocalización tecnológica y económica en los próximos años.

