Stellantis y Toyota dejan de pagar a Tesla por créditos de carbono en Europa
Stellantis y Toyota han decidido romper su alianza con Tesla en cuanto a la compra de créditos de CO₂ en Europa, un acuerdo que venían manteniendo desde el año pasado. Esta medida implica que ya no compensarán sus emisiones mediante la adquisición de los créditos que Tesla acumulaba por sus vehículos eléctricos, lo que supone un importante cambio en la estrategia de cumplimiento de las normativas europeas de descarbonización.
El impacto económico para Tesla al perder socios clave
Este cambio representa un problema significativo para Tesla, que en 2025 vio que más de la mitad de sus ganancias netas (52 %) provenían de la venta de estos créditos regulatorios a otros fabricantes. De hecho, Tesla ha llegado a obtener más ingresos vendiendo derechos para emitir CO₂ que con la venta directa de sus modelos eléctricos como el Model 3 o Model Y.
Disminución de los créditos disponibles
La razón principal por la que Stellantis y Toyota abandonan el acuerdo es porque Tesla ya no dispone de tantos créditos para vender. En 2024, Tesla obtuvo récords de hasta 2.760 millones de dólares por esta vía, pero para 2025 esa cifra cayó un 28 %, alrededor de 2.000 millones. Esta tendencia a la baja en los ingresos provenientes de créditos de carbono continúa debido a la evolución del mercado y las regulaciones.
El contexto normativo que obliga a las marcas a colaborar
La Unión Europea exige a los fabricantes que reduzcan progresivamente las emisiones medias de CO₂ de sus vehículos para cumplir con objetivos cada vez más estrictos, alcanzando los 93 gramos por kilómetro desde 2025. Las multas por no cumplir pueden ascender a cientos de millones de euros, por lo que las marcas buscan estrategias para evitar sanciones.
Una de estas tácticas es la formación de grupos o alianzas para sumar flotas y alcanzar entre todos los objetivos de descarbonización. Marcas con menor volumen de coches eléctricos —como Stellantis y Toyota hasta ahora— podrían compensar con los créditos de marcas que venden un mayor número de eléctricos, como Tesla.
Tesla como punto clave en estas alianzas
Gracias a sus vehículos Model 3 y Model Y, que no emiten CO₂, Tesla acumuló créditos suficientes para convertirse en un socio esencial en estos acuerdos. Firmó convenios con fabricantes como Ford, Mazda, Honda y Suzuki además de Stellantis y Toyota. Sin embargo, esta coalición se ha fragmentado, y Tesla ahora mantiene acuerdos principalmente con Ford y varios fabricantes menores en Europa.
Factores que han modificado el panorama
Dos factores clave motivaron la ruptura de la alianza con Stellantis y Toyota. Primero, la Comisión Europea permitió considerar el cumplimiento de los límites de emisiones como un promedio durante el período 2025-2027, en vez de mediciones anuales, lo que facilita a estas marcas planificar un aumento de su oferta de vehículos eléctricos en 2026 y 2027 y cumplir la normativa de manera independiente.
En segundo lugar, las ventas de Tesla en la Unión Europea se desplomaron un 38 % en 2025, y ya venían cayendo un 13 % en 2024. Esta reducción implica menos créditos de carbono generados disponibles para compartir con sus socios y una pérdida de ingresos relevante justo cuando esta fuente de ingresos está también disminuyendo en Estados Unidos, debido a cambios regulatorios.
Implicaciones para el futuro del mercado y Tesla
La salida de Stellantis y Toyota del pool de emisiones junto a Tesla supone un golpe económico para el fabricante estadounidense y un ajuste en la dinámica del mercado europeo de vehículos eléctricos. Mientras tanto, otros fabricantes continúan buscando formas de cumplir con las estrictas normativas medioambientales, algunas aumentando su propia producción de coches eléctricos y otros explorando nuevas alianzas.
De esta forma, el negocio de créditos de carbono, que ha sido una fuente crítica para Tesla, enfrenta un escenario más complicado con menos socios estratégicos y disminución de ventas, lo que obliga a la compañía a adaptarse a este nuevo contexto.

