Sanae Takaichi se convirtió en octubre de 2025 en la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra en Japón. Más allá de su relevancia política, destaca por una pasión poco común en el mundo político: su amor por el automovilismo, concretamente por un modelo muy especial, el Toyota Supra MK3.
La historia de un vínculo con el Toyota Supra
A lo largo de más de dos décadas, desde que adquirió su nuevo Toyota Supra MK3 en 1991, Sanae Takaichi condujo este vehículo diariamente. Este coche, un modelo Turbo equipado con un motor 1JZ-GTE de 2.5 litros y aproximadamente 280 CV, es de color blanco perlado y tiene un interior de cuero burdeos, detalles que reflejan el gusto personal de la primera ministra.
Con el paso del tiempo, el uso habitual hizo que el estado original del Supra se deteriorara, pero el concesionario Toyota de Nara, ciudad natal de Takaichi y donde compró el coche, realizó una cuidadosa restauración para devolverlo a su condición original. Actualmente, el vehículo restaurado se exhibe en el Museo Mahoroba de Nara, acompañado de una exposición sobre la vida y trayectoria de la política japonesa.
Un regalo muy especial: la maqueta personalizada
En marzo de 2026, para expresar el aprecio por la pasión de Takaichi hacia su Supra, su aliada política y mano derecha, Takako Suzuki, le sorprendió con una maqueta a escala personalizada del icónico Toyota. Esta réplica reproduce con precisión los colores originales tanto del exterior como del interior, y conserva incluso la matrícula original del vehículo.
La reacción de la primera ministra fue emotiva y reconoció inmediatamente el modelo como suyo, mostrando así que, a pesar de la intensidad de su agenda política, sigue valorando profundamente esta afición personal.
La importancia de las pasiones personales en líderes públicos
La historia de Sanae Takaichi es un recordatorio de que detrás de las figuras públicas existen seres humanos que mantienen intereses y pasiones que los humanizan y acercan a la sociedad. Su amor por el Toyota Supra MK3 es una faceta que inspira y aporta una dimensión más personal a su imagen como líder.
En definitiva, Takaichi ha sabido equilibrar su vida profesional con su afición por los automóviles, convirtiéndose en un ejemplo de cómo la pasión puede coexistir con las responsabilidades políticas más exigentes.

