El paso por el estrecho de Ormuz es crucial para el transporte de cerca del 20 % del petróleo a nivel mundial. Su cierre ha interrumpido una de las vías energéticas más importantes y ha puesto en marcha una cuenta regresiva global que ya marca fechas claves, según un análisis de J.P. Morgan del 26 de marzo.
El informe destaca que el sistema energético se encuentra en una “fase crítica”. El último gran envío de petroleros partió el 28 de febrero y desde entonces el mercado depende únicamente del combustible que ya estaba en tránsito. Esta situación implica que, aunque el petróleo sigue llegando, el volumen disponible disminuye día a día. J.P. Morgan presenta un mapa que evidencia cómo el suministro se va agotando por regiones conforme avanzan los días.
Fechas clave para el agotamiento del suministro petrolero
Según el análisis de J.P. Morgan, que es un referente para gobiernos e inversores, el sistema energético ha pasado de enfrentar un problema de flujo a uno de agotamiento de reservas. Ya no importa solo la cantidad de petróleo disponible, sino cuánto tiempo seguirá llegando a los mercados.
Asia es la primera región afectada, con un impacto visible entre finales de marzo y el 1 de abril. Los envíos desde el Golfo Pérsico tardan entre 10 y 20 días en llegar, y países como India, donde casi el 90 % del crudo importado depende de esta ruta, ya reportan colas en las estaciones de servicio y faltantes puntuales. Filipinas ha declarado emergencia energética.
África estaría en riesgo entre el 2 y el 5 de abril, con una posible caída en la demanda de hasta 250.000 barriles diarios en escenarios con pocas reservas, afectando la movilidad cotidiana. Para Europa, la fecha crítica marcada es el 10 de abril. A partir de ese día, el suministro procedente del Golfo disminuirá en forma significativa. Antes de esta fecha, ya se observa tensión derivada de la competencia con Asia por cargamentos alternativos.
Estados Unidos cuenta con un margen un poco mayor, enfrentando presiones hacia el 15 de abril gracias a su producción interna. Australia sería la última región afectada, alrededor del 20 de abril, aunque ya hay indicios de acumulación de combustible y problemas en estaciones de servicio.
Situación en Europa y España: el efecto en precios y suministro
En Europa y España, el impacto se ha reflejado en los precios durante las últimas dos semanas. El precio del crudo Brent ha subido cerca de un 49 % en marzo y superó los 100 dólares por barril. Este aumento se traduce rápidamente en mayores costos en los surtidores de gasolina, así como en el transporte, la logística y el costo de vida en general, debido a la dependencia de productos derivados del petróleo.
El principal reto a corto plazo no es quedarse sin gasolina de forma inmediata, sino competir por el combustible disponible en un mercado con alta tensión, mientras Asia absorbe la mayor parte de los cargamentos alternativos. En caso de prolongarse la crisis, J.P. Morgan estima que la pérdida de suministro podría superar los 300.000 barriles diarios en abril en ciertas regiones, pasar de los 2 millones en mayo y acercarse a los 3 millones en junio si las reservas estratégicas no compensan.
Cuando se alcance ese escenario, el problema dejará de ser solo económico para afectar la disponibilidad real del producto. En Estados Unidos, el impacto se concentrará en precios y desajustes en productos refinados a corto plazo. Por su parte, Europa, con menor producción propia, está más expuesta a enfrentar la fase de escasez física. Aunque el petróleo sigue llegando actualmente, el mapa evidencia una realidad incómoda: cada día queda menos y la cuenta regresiva ya está en marcha.
La información presentada en este análisis se basa en datos recientes y proyecciones realizadas por expertos del sector energético, reflejando la incertidumbre y los riesgos asociados a la actual crisis del suministro global de petróleo.

