Desde la liberalización del mercado ferroviario español en 2022, la red de alta velocidad, antes monopolizada por Renfe, ha visto un aumento significativo tanto en el número de operadores como de trenes en circulación. Compañías privadas como Iryo y Ouigo comparten ahora vías con Renfe, generando una mayor ocupación de las infraestructuras existentes.
Recientemente, el accidente mortal ocurrido en Adamuz, Córdoba, ha puesto en el foco cuestiones relacionadas con la seguridad de estas vías. A pesar de que la línea en la que ocurrió el siniestro había sido renovada poco antes mediante una inversión cercana a los 700 millones de euros, y que el tren involucrado (un Iryo 6189) era prácticamente nuevo —con menos de cuatro años en servicio—, el accidente causó 39 fallecidos y 152 heridos, constituyéndose en el más grave de los últimos 15 años en España. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado el suceso como "raro y difícil de explicar".
Renovación y estado actual de las vías
La vía afectada había sido completamente renovada en primavera de 2025, con el objetivo de garantizar un alto estándar de seguridad. Los trenes que circulan por ella, especialmente los operados por Iryo, cuentan con tecnología avanzada y capacidades que permiten alcanzar velocidades de hasta 360 km/h, aunque en el momento del accidente la velocidad era inferior. El informe preliminar de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha señalado que una posible causa del accidente fue la rotura de una soldadura en un carril recientemente instalado, un fallo difícil de prever ya que la vía había superado todas las inspecciones rutinarias.
Liberalización ferroviaria: más trenes y mayor presión sobre la infraestructura
Desde la apertura del mercado ferroviario, el número de trenes y servicios ha experimentado un incremento notable. Iryo, por ejemplo, ofrece más de 400 servicios semanales y ha captado una cuota de mercado que oscila entre el 25 % y el 30 % en los corredores donde compite directamente con Renfe y Ouigo. Además, el número de pasajeros de trenes de alta velocidad alcanzó un récord cercano a los 40 millones en 2025, un aumento del 77 % respecto a 2019.
Este crecimiento ha tensionado tanto la infraestructura como el personal involucrado en la operación ferroviaria. Sindicatos ferroviarios han advertido sobre la insuficiencia de personal para cubrir el incremento de frecuencias y han alertado acerca de la fatiga laboral derivada. Aunque la inversión para nuevas infraestructuras ferroviarias creció un 50 % entre 2021 y 2023, el mantenimiento de las líneas existentes, muchas de ellas con más de tres décadas de antigüedad, no ha aumentado suficientemente, afectando elementos críticos como señalización, catenarias, vías y sistemas eléctricos. Estas deficiencias han provocado incidencias que afectan a Renfe y a los operadores privados.
Limitaciones estructurales y retos pendientes
Gran parte de la red convencional española cuenta con vías únicas y menor electrificación, lo que genera cuellos de botella que limitan la capacidad ante el aumento del tráfico. La combinación de estas limitaciones estructurales con la creciente demanda y la competencia entre operadores intensifican los desafíos para garantizar el servicio eficiente y seguro.
Perspectivas y análisis sobre la sobreexplotación
Mientras que algunos expertos, como José Trigueros, presidente de la Asociación de Ingenieros de Caminos, descartan que haya una sobreexplotación de la red debido a su alta cualificación y controles de calidad, representantes sindicales y diversos informes apuntan a la falta de inversión adecuada en mantenimiento y personal como factores que podrían estar afectando la calidad y seguridad del servicio.
La investigación oficial sigue en curso y mantiene como principal hipótesis la rotura previa en la soldadura de un carril, sin que se haya confirmado relación directa con la mayor intensidad del tráfico ferroviario. No se han encontrado indicios de exceso de velocidad ni de error humano que expliquen el accidente ocurrido en Adamuz. Sin embargo, el acontecimiento evidencia los retos que enfrenta la red ferroviaria española en un contexto de liberalización y aumento progresivo de la demanda.

