Canadá evalúa comprar cazas Gripen de Suecia ante aranceles impuestos por EE.UU.
La relación comercial entre Canadá y Estados Unidos atraviesa un momento complicado debido a los aranceles que la administración Trump ha impuesto en los últimos años. Estos impuestos han afectado duramente a la economía canadiense, generando tensiones que ahora se reflejan en la renovación de la flota de aviones de combate de Canadá.
Contexto y necesidad de modernización aérea en Canadá
El gobierno canadiense ha reconocido la necesidad de actualizar su fuerza aérea, inicialmente aprobando la compra de 88 cazas F-35 de la empresa estadounidense Lockheed Martin, con una primera entrega de 16 unidades ya confirmada. Sin embargo, las crecientes tensiones comerciales con Estados Unidos han llevado a Canadá a reconsiderar este plan.
Alternativa sueca: Saab y sus cazas Gripen
En medio de esta situación, la empresa sueca Saab ha presentado una oferta para suministrar 72 cazas Gripen acompañados de 6 aviones de vigilancia GlobalEye. Esta propuesta destaca no solo por las capacidades técnicas de los aviones, sino también por el compromiso de Saab de crear al menos 12.600 empleos en Canadá mediante inversiones y fabricación local, lo cual sería un importante beneficio económico para el país.
Impacto de los aranceles en la decisión canadiense
Los aranceles fluctuantes y amenazantes impuestos por la administración Trump han impulsado al gobierno canadiense a buscar diversificar sus compras militares, priorizando inversiones en su propio territorio. La ministra de Industria, Mélanie Joly, ha declarado que aunque no pueden controlar las políticas del presidente Trump, sí tienen control sobre sus inversiones y la creación de empleo local, lo que justifica la evaluación de la propuesta sueca.
Posible combinación de flotas
Cabe destacar que Canadá ya ha realizado pagos por 16 unidades del F-35, lo que hace improbable cancelar por completo ese contrato. Por ello, se estaría considerando una flota mixta conformada por estos F-35 y los nuevos cazas Gripen de Saab. Esto permitiría a Canadá mantener ciertas relaciones comerciales con Estados Unidos mientras impulsa la industria nacional y reduce su dependencia directa de un solo proveedor.
Implicaciones estratégicas y económicas
La propuesta de Saab pretende generar un impacto positivo en la economía canadiense a través de la creación de miles de empleos directos e indirectos y el desarrollo de capacidades industriales en defensa dentro del país. Además, reduciría la dependencia tecnológica y estratégica exclusiva de Estados Unidos, traduciéndose en una mayor autonomía para Canadá en materia de defensa.
A pesar de estas ventajas, esta decisión también implica desafíos en la integración operativa, ya que convivirían dos tipos de cazas diferentes, lo que supone un esfuerzo logístico y estratégico adicional para las Fuerzas Armadas canadienses.
Presiones y negociaciones con Estados Unidos
Estados Unidos ha manifestado su preocupación ante la posibilidad de que Canadá reduzca la compra completa de F-35, llegando incluso a aumentar la presión política y militar, con amenazas de incrementar vuelos sobre territorio canadiense. Lockheed Martin también ha propuesto beneficios económicos de gran escala para mantener el contrato original.
Situación actual y perspectivas
La decisión definitiva aún está en evaluación por parte de las autoridades canadienses, analizando aspectos técnicos, económicos y estratégicos. Por su parte, Saab continúa reforzando su oferta y compromiso con Canadá, en un contexto marcado por la necesidad de soberanía y la búsqueda de alternativas frente a las políticas comerciales de Estados Unidos.
Esta situación ejemplifica cómo las políticas arancelarias y comerciales pueden influir directamente en las estrategias de defensa y las relaciones internacionales, generando nuevos escenarios de cooperación y competencia.

