La Guardia Civil ha desmantelado una red criminal en la estación de ITV de Ondara (Alicante) que permitía aprobar vehículos con graves deficiencias técnicas de manera fraudulenta, contando con la colaboración de un agente de la Benemérita.
Funcionamiento de la trama
Este entramado consistía en la certificación falsa de inspecciones técnicas. Los implicados emitían informes favorables a vehículos que presentaban defectos graves o modificaciones ilegales, sin que hubieran pasado los controles técnicos requeridos. Los propietarios, a través de intermediarios o contactos internos, pagaban comisiones ilegales para garantizar el certificado de aptitud. En algunos casos, el agente implicado incluso conducía personalmente los coches para lograr que superaran las inspecciones, como un "servicio puerta a puerta".
Implicados y detenciones
Al menos siete personas han sido detenidas: un Guardia Civil destinado en Oliva, seis trabajadores de la ITV de Ondara y varios clientes habituales que se beneficiaban de estas prácticas ilícitas. El agente ha sido suspendido de empleo y sueldo y se encuentra en libertad provisional mientras continúa la investigación.
Cargos y consecuencias legales
Los acusados enfrentan cargos por falsedad documental, cohecho, delitos contra la seguridad vial y pertenencia a una organización criminal. Como resultado de esta operación, la estación de ITV de Ondara ha quedado temporalmente cerrada, garantizando así que no sigan circulando vehículos inseguros que representan un riesgo grave para la seguridad vial.
Este caso pone en relieve la importancia de la vigilancia estricta en los procesos de inspección técnica, fundamentales para preservar la seguridad de todos los usuarios de la vía pública.
