China apuesta fuerte por las baterías de estado sólido con la primera normativa mundial dedicada a su regulación en vehículos eléctricos. Esta nueva legislación, publicada a finales de 2025 y actualmente en fase de consulta pública, marca un hito al definir y clasificar con precisión estos dispositivos, posicionando a China como pionera en la estandarización y promoción de esta tecnología que promete revolucionar la movilidad eléctrica.
¿Qué establece esta normativa?
El documento, aprobado por el Comité Nacional de Normalización Técnica de Automoción chino, es el primer paso hacia una regulación integral y consta de varias partes en desarrollo. La inicial se centra en definir y clasificar las baterías de estado sólido, diferenciándolas claramente de las baterías líquidas tradicionales y las híbridas sólido-líquido, eliminando términos confusos como “semisólido”, usados anteriormente.
Además, la normativa categoriza las baterías en función de:
- Tipo de electrolito: sulfuro, óxido, polímero, haluro o compuesto.
- Ion conductor: litio o sodio.
- Aplicación: alta densidad energética o alta potencia.
Esta estandarización técnica incluye también una exigencia de seguridad, estableciendo que una batería de estado sólido no puede perder más del 0,5 % de su peso durante las pruebas de funcionamiento, asegurando así una mayor estabilidad química y reducción de riesgos de incendio.
Impacto en la industria y horizonte a 2027
Con esta normativa, firmas chinas líderes como CATL, BYD y Chery tienen un marco claro para acelerar la producción y comercialización de baterías de estado sólido. CATL planea comenzar su producción piloto en 2027, BYD espera lanzar vehículos con esta tecnología ese mismo año en cantidades limitadas, mientras que Chery apunta a una fabricación masiva respaldada por prototipos con densidades energéticas en torno a 600 Wh/kg, muy por encima de las baterías actuales.
Otros fabricantes chinos como FAW, GAC o Dongfeng también están avanzando en el desarrollo de estas baterías, con vehículos que podrían superar los 1.000 km de autonomía gracias a mejoras en la densidad energética.
Normativas complementarias y retos técnicos
Además de esta normativa sobre baterías de estado sólido, China implementará en 2026 la norma GB38031-2025, que impondrá requisitos estrictos de seguridad para todas las baterías de vehículos eléctricos, con pruebas para evitar incendios y explosiones.
Expertos nacionales han recomendado precaución, ya que aunque las baterías de estado sólido ofrecen mejoras significativas en densidad y seguridad, algunos materiales comunes en su construcción, como cátodos con alto contenido de níquel y ánodos de silicio, pueden aumentar la inestabilidad térmica y requieren rigurosos test para garantizar la seguridad antes de su producción masiva.
¿Qué significa esto para el futuro de los coches eléctricos?
Esta iniciativa de China impulsa la adopción industrial de baterías de estado sólido, acelerando la transformación tecnológica en la movilidad eléctrica a nivel global y posicionando al país asiático muy por delante en esta carrera frente a fabricantes tradicionales como Toyota, Honda, Ford o Nissan.
Para consumidores interesados en vehículos eléctricos, estas innovaciones se traducen en la expectativa de coches con mayor autonomía, seguridad y durabilidad a partir de los próximos años, hecho clave para evaluar la compra de un vehículo cero emisiones.
En resumen, con esta regulación pionera y los avances simultáneos en fabricación, China no solo lidera la producción de baterías de estado sólido, sino que también establece el estándar global para su desarrollo futuro, marcando el camino hacia una movilidad sostenible más eficiente y segura.
