China ha replanteado su estrategia espacial, considerando el espacio no solo como un escenario para demostrar poderío tecnológico y político a nivel global, sino como una extensión de su sistema industrial y energético de cara al futuro, con la intención de depender cada vez menos de los recursos terrestres.
En 2023, científicos chinos presentaron un ambicioso plan conceptual llamado “Tiangong Kaiwu”, inspirado en una enciclopedia científica del siglo XVII de la dinastía Ming. Este proyecto plantea una hoja de ruta para la exploración y explotación de recursos en el sistema solar, con una proyección temporal que alcanza hasta el año 2100.
Fases clave del desarrollo espacial chino
La propuesta divide el desarrollo en distintas etapas:
- 2026-2030: Misiones demostrativas para extraer recursos de asteroides cercanos a la Tierra, como las previstas con Tianwen-2 y Chang’e-7, que incluyen la obtención de muestras y búsqueda de hielo lunar.
- 2035: Instalación de una base lunar con capacidad operativa para minería de hielo y otros materiales en la Luna y pequeños cuerpos celestes, proveyendo recursos para la zona entre la Tierra y la Luna.
- 2050: Expansión a Marte y al cinturón principal de asteroides para la extracción y uso de recursos.
- 2075-2100: Exploración aún más profunda, incluyendo planetas como Júpiter, Saturno, Mercurio y Venus, apoyadas por nodos logísticos ubicados en puntos gravitacionales de estabilidad conocidos como puntos de Lagrange, que permitirán el transporte y procesamiento continuo de recursos espaciales.
Recursos clave y tecnología
Uno de los elementos estratégicos fundamentales es el agua espacial, la cual puede obtenerse en forma de hielo en asteroides y la Luna. Al separar el agua en hidrógeno y oxígeno, se puede generar combustible para propulsión, oxígeno respirable y agua potable, elementos clave para sostener misiones prolongadas fuera de la Tierra.
Además, los asteroides contienen abundantes minerales valiosos como níquel, platino y oro, esenciales para construir infraestructuras espaciales de gran escala y desarrollar tecnologías requeridas para mantener una economía espacial autosuficiente.
Infraestructura y modelo estratégico
El plan incluye la creación de una red de estaciones y rutas logísticas en el espacio profundo, ofreciendo nodos intermedios en puntos de gravedad estable para facilitar la minería, el procesamiento, y el suministro continuo de materiales. Así, China busca consolidar una presencia humana, industrial y tecnológica permanente fuera de la órbita terrestre.
Este enfoque es muy diferente al modelo de Estados Unidos, que actualmente delega gran parte de sus operaciones espaciales a empresas privadas como SpaceX o Blue Origin. En cambio, China apuesta por una planificación centralizada que coordina al Estado con la industria, con metas revisadas en periodos que abarcan décadas.
Perspectivas y desafíos
Aunque el proyecto “Tiangong Kaiwu” es todavía una visión preliminar en desarrollo y no un plan oficial aprobado con financiación definitiva, representa una estrategia de largo plazo para convertirse en líder global en minería espacial y desarrollo tecnológico en el sistema solar.
En este contexto, se espera que para finales del siglo XXI, China cuente con estaciones de suministro distribuidas por el sistema solar y con la base para una economía espacial autosuficiente, marcando un cambio significativo en la manera como los recursos fuera de la Tierra se gestionan y utilizan.

