Las baterías de estado sólido se posicionan como la tecnología revolucionaria que impulsará la próxima generación de coches eléctricos, superando notablemente a las baterías de iones de litio tradicionales. Estas baterías ofrecen una mayor densidad energética, permitiendo autonomías reales superiores a 1.000 kilómetros, una carga más rápida, mayor vida útil y una seguridad térmica significativamente mejorada.
Densidad energética y autonomía
Las baterías de estado sólido reemplazan el electrolito líquido inflamable por electrolitos sólidos como polímeros o compuestos de óxidos, lo que aumenta sustancialmente la densidad energética:
- Fabricantes como WeLion han logrado densidades de hasta 824 Wh/kg en pruebas de laboratorio, con la ambición de superar los 1.000 Wh/kg a largo plazo.
- La empresa china Chery ha anunciado prototipos con densidades cercanas a 600 Wh/kg, que permitirían recorrer alrededor de 1.300 km con una sola carga.
- Para comparar, las baterías de litio-ferrofosfato (LFP) convencionales acostumbran a ofrecer unos 180-260 Wh/kg, con autonomías típicas entre 400 y 600 km.
Ejemplos destacados
Marcas como NIO ya emplean baterías de estado semisólido que permiten a modelos como el ET7 alcanzar autonomías récord de hasta 1.044 km con una carga completa. Además, fabricantes como Dongfeng y SAIC se preparan para lanzar pronto vehículos con baterías de estado sólido que prometen autonomías superiores a los 1.000 km.
Ventajas frente a baterías tradicionales
| Característica | Baterías de estado sólido | Baterías convencionales (ion litio) |
|---|---|---|
| Densidad energética | 350-600 Wh/kg (proyecciones de hasta 1.000 Wh/kg) | 180-260 Wh/kg |
| Autonomía típica | Más de 1.000 km | 400-600 km |
| Seguridad | Alta, sin líquidos inflamables | Riesgo de sobrecalentamiento e inflamabilidad |
| Tiempo de carga | Recarga rápida: +400 km en 5 minutos | Recarga lenta comparativamente |
| Durabilidad | Mayor vida útil y mejor rendimiento en frío | Menor vida útil y pérdida de capacidad en bajas temperaturas |
Desafíos para la comercialización masiva
A pesar de sus ventajas, la fabricación masiva de baterías de estado sólido enfrenta obstáculos importantes:
- Costos elevados, especialmente por el precio de las materias primas y procesos de fabricación complejos.
- Escalabilidad: Adaptar la producción para satisfacer la demanda global exige grandes inversiones y mejoras tecnológicas.
- Validación técnica para garantizar fiabilidad, seguridad y rendimiento en condiciones reales de uso extremos, incluyendo bajas temperaturas.
Actualmente, la producción está en fase piloto y se espera que la llegada al mercado masivo ocurra alrededor de 2026-2027, cuando se introduzcan modelos en China, Europa y Japón.
Principales actores en la carrera por las baterías de estado sólido
- China domina con fabricantes como WeLion, Chery, Dongfeng y SAIC, que avanzan rápidamente hacia la producción comercial y la integración en vehículos eléctricos de alta autonomía.
- En Europa, grupos como Stellantis y marcas como Mercedes-Benz colaboran con empresas tecnológicas para desarrollar y aplicar esta tecnología en sus vehículos, con planes de lanzamiento a partir de 2026.
- Japón con Toyota también apuesta por baterías de estado sólido, con expectativas de ofrecer mejor autonomía, potencia y durabilidad en un futuro cercano.
Impacto en la movilidad eléctrica
El avance en las baterías de estado sólido abre la puerta a coches eléctricos con:
- Autonomías superiores a los 1.000 kilómetros, reduciendo la ansiedad por la carga.
- Menores tiempos de recarga, facilitando usos cotidianos y viajes largos.
- Mayor seguridad para usuarios y entorno.
- Potencial reducción en peso y aumento en la densidad energética, favoreciendo diseños más eficientes.
Estas mejoras son clave para acelerar la transición hacia una movilidad más sostenible y con menos dependencia de combustibles fósiles.

