Iluminación roja en ciudades europeas: un paso hacia la conservación de la fauna nocturna
Varias ciudades europeas están adoptando una nueva forma de alumbrado público que utiliza luces LED de tono rojo con el propósito de proteger la fauna nocturna, en especial a los murciélagos, y minimizar la contaminación lumínica sin afectar la seguridad vial. Este cambio no responde a modas ni a tendencias estéticas, sino a una estrategia ambiental basada en evidencias científicas.
Ejemplo pionero: Gladsaxe, Dinamarca
El municipio de Gladsaxe, ubicado en las afueras de Copenhague, ha sido uno de los primeros en implementar esta iluminación roja en áreas clave, como un tramo de 700 metros de la avenida Frederiksborgvej y la autopista ciclista Farum. El sistema instalado consta de 30 balizas de un metro de altura, separadas por intervalos de 30 metros, que emiten luz roja y alternan con espacios de oscuridad total. Esto crea corredores seguros para que los murciélagos puedan desplazarse sin exposición directa a la luz artificial.
Para garantizar también la seguridad de ciclistas y peatones, en los cruces con la calzada se colocaron postes de 3,5 metros que refuerzan la visibilidad y cumplen con los parámetros de iluminación establecidos por la normativa vigente. Esta iniciativa forma parte del programa europeo Lighting Metropolis – Green Mobility, que utiliza áreas urbanas como laboratorios para diseñar infraestructuras sostenibles y alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.
Fundamento científico y beneficios ambientales
La luz blanca y azul presente en la iluminación tradicional afecta negativamente la actividad de especies nocturnas, especialmente murciélagos como el común o el orejudo pardo. Estudios citados por la Dirección Danesa de Carreteras indican que la luz roja, con mayor longitud de onda, reduce este impacto, permitiendo que estas especies mantengan sus rutas de alimentación y desplazamiento.
Además, la iluminación roja favorece los ciclos circadianos tanto de animales como de plantas y reduce la perturbación en los ecosistemas locales. También tiene un efecto positivo en la salud humana al evitar la alteración de los ritmos de sueño. Desde el punto de vista energético, las luminarias LED permiten ajustar intensidad y horarios en función del uso real, optimizando el consumo y reduciendo la contaminación lumínica.
Adopción internacional y casos similares
Además de Dinamarca, otros países europeos han comenzado a adoptar esta tecnología:
- Países Bajos: Se han instalado farolas rojas en corredores ecológicos y áreas de dunas para proteger la biodiversidad en estos entornos sensibles.
- Reino Unido: Se han realizado pruebas con iluminación roja en zonas naturales sensibles, buscando reducir el impacto en la fauna local.
- Alemania: Ha implementado sistemas de iluminación adaptativa con tonos cálidos en parques y bordes urbanos para minimizar la alteración lumínica.
Fuera de Europa, en municipios costeros de Florida (Estados Unidos), se emplea iluminación en tonos rojos o ámbar durante la temporada de anidación de tortugas marinas, con el objetivo de evitar que las crías se desorienten y aumenten sus posibilidades de supervivencia.
Comunicación y aceptación social
En el caso de Gladsaxe, las autoridades municipales acompañaron la instalación de luces rojas con campañas informativas dirigidas a los residentes, explicando que aunque la percepción visual cambia, los niveles de seguridad vial establecidos por la normativa se mantienen intactos. Esta comunicación ha sido fundamental para la aceptación social de la medida, considerada puntual y adaptativa para armonizar el entorno urbano con la conservación ambiental.
Se espera que estas prácticas se extiendan progresivamente a más ciudades europeas, contribuyendo a un modelo más sostenible de urbanismo iluminado.

