Un conductor chino, Wang Mouqun, ha sido condenado a 45 días de cárcel y a una multa de 4.000 yuanes (aproximadamente 490 euros) por conducir bajo los efectos del alcohol y manipular el sistema de conducción semiautónoma de su vehículo para que condujera solo mientras él dormía en el asiento del copiloto.
Detalles del incidente
El suceso ocurrió en Hangzhou, China, el 13 de septiembre, cuando Wang, tras haber consumido alcohol en un restaurante, activó el modo Autopilot de su SUV Aito M9 —un sistema semiautónomo de nivel 2 que requiere que el conductor mantenga las manos en el volante— pero utilizó un dispositivo para engañar al sistema y evitar que detectara su ausencia al volante.
Durante más de 20 minutos, el coche circuló solo por la vía, mientras el conductor permanecía dormido en el asiento del copiloto. Finalmente, el Autopilot detectó la falta de nadie en el asiento del conductor y detuvo el vehículo en medio del carril, bloqueando el tránsito. Otros conductores alertaron a las autoridades, que encontraron a Wang con un nivel de alcohol en sangre de 114,5 mg/100 ml, superando el límite permitido para conducir en China.
Responsabilidad legal y precedentes en conducción autónoma
El Tribunal Popular Supremo de China dictaminó que Wang es responsable por conducción temeraria, ya que condujo bajo los efectos del alcohol, manipuló el sistema autónomo y delegó en la tecnología que, aunque pueda asistir al volante, no exime la responsabilidad del conductor. Además, su caso se agravó porque en 2024 ya le habían retirado el carnet por conducir ebrio.
Este caso sienta un precedente importante: a pesar de los avances en los niveles de conducción autónoma, la responsabilidad legal recae siempre en el conductor humano, incluso cuando se usa tecnología que permite la conducción asistida. Sistemas de nivel 2, como el Autopilot de Tesla o el Blue Cruise de Ford, requieren supervisión activa del conductor y no están diseñados para que el vehículo tome el control total sin intervención.
Contexto sobre niveles de conducción autónoma
Existen distintos niveles de automatización en la conducción, de nivel 1 a nivel 5, según la SAE (Society of Automotive Engineers). Mientras que algunos sistemas permiten asistencia parcial al conductor, solo los sistemas de nivel 3 o superiores podrían permitir un manejo más autónomo en ciertas condiciones específicas. Por ejemplo, el Drive Pilot de Mercedes, homologado en Europa como nivel 3, permite que el conductor no tenga que mantener las manos en el volante en determinados tramos, aunque debe estar atento y preparado para retomar el control.
En cualquier caso, la tecnología actual no reemplaza la responsabilidad del conductor, y manipulaciones o distracciones pueden conducir a sanciones legales severas, como queda demostrado en este caso reciente en China.
Reflexiones sobre la conducción autónoma y la normativa
Este incidente abre un debate sobre cómo regular la conducción autónoma y las implicaciones legales cuando un conductor delega funciones al vehículo. Aunque la automatización avance hacia un futuro en el que el conductor pueda estar menos involucrado, hasta ahora la justicia ha sido clara en asignar la responsabilidad final a la persona que está detrás del volante.
Por ello, es fundamental que los usuarios comprendan que los sistemas asistidos están diseñados como ayudas y no como sustitutos del conductor, y que cualquier intento de manipulación de estos sistemas no solo pone en riesgo la seguridad vial, sino también conlleva consecuencias legales graves.
