Control de tracción y estabilidad: clave en la conducción con nieve
¿Cuándo es necesario desconectar el control de tracción y estabilidad?
Aunque en la mayoría de las circunstancias es recomendable mantener activados estos sistemas, existen situaciones específicas en las que desconectarlos puede ser beneficioso, especialmente al conducir en condiciones extremas como nieve profunda o barro. Por ejemplo, si el vehículo queda atascado intentando subir una pendiente o salir de un obstáculo donde el control electrónico corta constantemente la potencia al detectar deslizamiento, dejar que las ruedas patinen ligeramente puede ayudar a encontrar tracción suficiente para avanzar.
Es importante destacar que esta desconexión no está pensada para permitir derrapes controlados o una conducción deportiva, sino para superar situaciones concretas de muy baja adherencia. Una vez recuperada la movilidad, es necesario reconectar el control para garantizar la seguridad durante el resto del trayecto.
Casos comunes para desconectar el sistema
- Arranque en nieve profunda o barro cuando el sistema impide avanzar.
- Uso de cadenas en las ruedas motrices, ya que estas alteran el diámetro y pueden confundir a los sensores de velocidad de las ruedas, haciendo que el sistema interprete mal la adherencia.
Consejos para conducir con nieve manteniendo la seguridad
Para aprovechar al máximo la ayuda del control de tracción y estabilidad y conducir con seguridad en invierno, se recomienda:
- Equipar el vehículo con neumáticos de invierno certificados (3PMSF), ya que mejoran significativamente el agarre.
- Conducir con suavidad, evitando aceleraciones y frenadas bruscas.
- Usar marchas largas para evitar levantar demasiado las ruedas motrices y mantener una potencia constante y controlada.
- Aumentar la distancia de seguridad, ya que el frenado puede necesitar hasta diez veces más espacio sobre superficies deslizantes.
- Retener el vehículo con el freno motor en descensos y evitar el uso del control de crucero en condiciones de baja adherencia.
Reflexión sobre la tecnología y la conducción invernal
La presencia del control de tracción y estabilidad ha revolucionado la seguridad al volante, especialmente en condiciones adversas. Como señaló un experimentado piloto, estos sistemas solo intervenienen si se comete un error de conducción, lo que aporta un plus de seguridad para conductores noveles y expertos. Sin embargo, comprendiendo cuándo y por qué desconectarlos se puede superar con éxito situaciones que de otro modo podrían dejar atrapado el vehículo, sin perder de vista que su función principal es proteger y asistir al conductor.
Muchos vehículos modernos incorporan modos “nieve” o programas específicos para diferentes superficies, que ajustan automáticamente estos sistemas para optimizar la seguridad y la tracción.
En definitiva, el control de tracción y estabilidad es esencial para la conducción segura en invierno, y su correcto uso, combinado con neumáticos adecuados y hábitos de conducción responsables, puede marcar la diferencia entre un viaje tranquilo y un contratiempo en la carretera.
