Citroën ha enfrentado problemas significativos en el diseño de algunos motores, especialmente en relación con el sistema de distribución de la serie 1.2 PureTech. A diferencia de otros fabricantes que utilizan correas tradicionales o cadenas, Citroën implementó una correa bañada en aceite, una innovación que ha provocado numerosas averías sin solución definitiva.
Este diseño presenta un problema estructural: la correa de goma está en contacto directo con el aceite del motor en el cárter. En motores tricilíndricos y de uso urbano, los residuos de combustible sin quemar se mezclan con el aceite, formando una sustancia abrasiva que desgasta la correa prematuramente. Los fragmentos desprendidos pueden obstruir el filtro de la bomba de aceite, lo que ocasiona pérdida de presión y, en casos graves, daños irreversibles en el motor.
A pesar de que Stellantis, la matriz de Citroën, ha extendido garantías y ofrecido reembolsos parciales, aún no existe una solución definitiva que satisfaga plenamente a los propietarios afectados. Este problema ha generado desconfianza sobre los modelos fabricados entre 2012 y 2023, dejando un punto crítico en la reputación de la marca.