Prohibición de drones chinos en Estados Unidos: ¿un riesgo real para la seguridad nacional?
La administración del expresidente Donald Trump anunció recientemente una prohibición que afecta a todos los drones fabricados en China, incluyendo la popular marca DJI, argumentando que representan un riesgo inaceptable para la seguridad nacional de Estados Unidos. Esta medida prohíbe la compra y uso de drones y sus componentes provenientes del extranjero, estableciendo que a partir de ahora solo podrán adquirirse drones totalmente fabricados en Estados Unidos o que utilicen chips estadounidenses.
Impacto en el mercado y excepciones limitadas
El mercado estadounidense está dominado por marcas chinas como DJI y Autel, que en conjunto representan alrededor de la mitad de las ventas de drones en el país. Muchos usuarios profesionales han desarrollado pequeñas empresas que dependen de estos equipos para actividades diversas, desde la agricultura hasta inspección de infraestructuras y operaciones de emergencia. Aunque la prohibición afectará a la mayoría, ciertas excepciones pueden ser autorizadas únicamente por el Pentágono o el Departamento de Seguridad Nacional, permitiendo que cuerpos públicos como policías o bomberos continúen usando drones DJI, al menos por ahora.
Contexto y antecedentes legales contra DJI
Desde 2020, DJI ha sido objeto de diversas restricciones por parte del gobierno estadounidense debido a supuestos vínculos con el ejército chino. Estas medidas incluyen su inclusión en listas negras del Departamento de Comercio y del Tesoro, lo que limita sus operaciones comerciales y financieras en Estados Unidos. En 2022, el Pentágono también añadió a DJI a su lista negra de empresas con nexos militares chinos, intensificando la vigilancia y las limitaciones hacia la compañía.
Motivos de seguridad nacional y preocupaciones de contrainteligencia
Funcionarios estadounidenses y legisladores argumentan que los drones de origen chino podrían ser utilizados por actores hostiles para espionaje y vigilancia de infraestructuras críticas del país. El senador Rick Crawford calificó el uso de estos drones como una “pesadilla para la contrainteligencia”, destacando el riesgo que implica la cartografía y monitorización del territorio estadounidense por parte de China.
Además, la guerra en Ucrania ha demostrado la creciente importancia estratégica y militar de los drones, evidenciando que incluso drones civiles pueden tener un impacto decisivo en conflictos bélicos.
¿Proteccionismo o medida legítima de seguridad?
Junto a las preocupaciones de seguridad, expertos y analistas señalan un claro componente proteccionista en esta política. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) ha expresado su intención de apoyar y fortalecer la industria nacional de drones, favoreciendo a fabricantes estadounidenses frente a gigantes como DJI, que domina el mercado global. Este enfoque busca limitar la competencia extranjera e impulsar el desarrollo tecnológico nacional.
No obstante, DJI y otros observadores critican la falta de pruebas concretas que demuestren un peligro real y específico. Algunos consideran que estas acciones recuerdan al veto impuesto a Huawei por motivos similares, aunque sin evidencias claras divulgadas públicamente.
Conclusión
La prohibición de drones chinos en EE. UU. refleja una combinación compleja de inquietudes genuinas sobre la seguridad nacional y objetivos económicos y proteccionistas. Esta nueva normativa redefine el acceso a tecnologías críticas en el espacio aéreo estadounidense, imponiendo un gran desafío tanto para consumidores como para empresas que han dependido de equipos extranjeros, particularmente de DJI.

