Existe una creencia común de que los escapes de los coches se colocan siempre en el lado derecho para molestar a los ciclistas al ser adelantados, pero esta idea es incorrecta. La ubicación del escape responde a múltiples factores técnicos y de diseño, más que a una estrategia para incomodar a otros usuarios de la vía.
Factores que determinan la posición del escape
La posición del tubo de escape en un vehículo es el resultado de una combinación entre criterios estéticos y técnicos. Depende fundamentalmente de la disposición del motor —ya sea transversal, longitudinal o central— y del recorrido que debe seguir el sistema de escape para sortear componentes como la transmisión, el diferencial o el depósito de combustible. Esto implica que en algunos vehículos el escape salga por la derecha y en otros por la izquierda, sin que exista una norma fija para todos los coches.
Desde un punto de vista mecánico, el diseño también tiene como objetivo reducir la contrapresión para optimizar el flujo de gases expulsados, lo cual influye en la longitud y trayectoria del tubo de escape. Algunas veces esta distancia óptima hace que la salida mejor posicionada sea la derecha, y en otros casos, la izquierda.
Los escapes laterales: iconos de muscle cars y competición
Los escapes laterales fueron un sello característico de los muscle cars clásicos y coches de competición. Por su simplicidad y brevedad, estos tubos permitían una evacuación más rápida de gases, siendo óptimos para mejorar prestaciones. Ejemplos conocidos incluyen modelos emblemáticos como el Ferrari 365 GTB4 'Daytona' Competizioe o el BMW 3.0 CSL durante las décadas de 1970 y 1980.
Actualmente, los escapes laterales continúan usándose en competiciones como la categoría GT3, por razones aerodinámicas que benefician la eficiencia al dejar libre el difusor trasero del vehículo, mejorando el rendimiento.
¿Por qué los escapes laterales son poco comunes en coches de calle?
A pesar de su atractivo visual en modelos clásicos como el Shelby Cobra o el Chevrolet Corvette Stingray, los escapes laterales son una rareza en vehículos de calle. Esto se debe principalmente a que los sistemas modernos deben incluir silenciadores y catalizadores para cumplir con las regulaciones de emisiones y ruido, componentes que requieren espacio y son difíciles de integrar en un escape lateral corto.
Además, existen motivos de seguridad. Los tubos de escape alcanzan temperaturas altas, capaces de dañar componentes sensibles como airbags o de provocar quemaduras al usuario al salir del coche. Por estas razones, la mayoría de los fabricantes han optado por salidas traseras convencionales.
Últimos modelos con escapes laterales en producción
Dodge fue uno de los pocos fabricantes que logró mantener escapes laterales en producción, como en el caso del SRT Viper. Sin embargo, estos escapes fueron protegidos con carenados para preservar la seguridad. Este modelo supuso uno de los últimos en incorporar escapes laterales de serie en un vehículo de calle.
Desmitificando el mito sobre ciclistas y posición del escape
No existe evidencia que demuestre que los escapes se sitúan en el lado derecho con la intención de perjudicar a ciclistas. Estudios indican que en algunos casos, esta posición puede reducir la exposición de peatones y ciclistas a contaminantes provenientes del escape, dependiendo del lado de la vía por donde circulan los vehículos y las condiciones locales.
En conclusión, la colocación del escape en un coche responde a consideraciones técnicas, normativas y de diseño específicas del vehículo, más que a intenciones de molestar a otros usuarios de la carretera. Los escapes laterales, por su parte, representan una característica ligada a la historia de los coches deportivos y de competición, que lentamente ha desaparecido en la industria debido a requerimientos legales y de seguridad.