Al finalizar 2025, España cuenta con una infraestructura pública de recarga para vehículos eléctricos que ha alcanzado 53.072 puntos de carga, lo que representa un incremento del 37% en comparación con el año anterior. Este avance convierte a 2025 en el año con mayor número de nuevas instalaciones, sumando 14.347 puntos adicionales durante el periodo.
Evolución y crecimiento de la infraestructura de recarga
El último trimestre del año mostró un buen ritmo con 965 nuevos puntos instalados, aunque las proyecciones iniciales de la patronal ANFAC apuntaban a superar los 110.000 puntos para este año, cifra que finalmente no se alcanzó. Durante el año, se observaron hitos significativos, como la superación de los 48.000 puntos en agosto y más de 30.000 en noviembre, con aumentos anuales cercanos al 45% reportados en algunos momentos.
El índice que mide la infraestructura de recarga mejoró y se situó en 13,2 sobre 100, mejorando en 3,6 puntos frente a 2024, si bien España sigue estando por debajo de la media europea, que ronda los 25 puntos.
Distribución por potencia y ubicación geográfica
Gran parte de los puntos disponibles son de baja potencia (alrededor del 70% con capacidad igual o menor a 22 kW), lo que implica que los tiempos de recarga se extienden más allá de las tres horas. Solo el 30% de los cargadores supera los 22 kW, lejos del objetivo ideal del 47% para facilitar recargas rápidas.
Respecto a la carga rápida (con potencias superiores a 150 kW), existen 5.151 puntos que representan el 10% del total, con un crecimiento del 58% respecto a 2024. Sin embargo, esta infraestructura está casi en su totalidad situada en zonas interurbanas (un 71%), aunque constituye solo el 17% de la red vial interurbana total, limitando la cobertura para viajes largos.
En cuanto a la distribución territorial, un 59% de la infraestructura está ubicada en áreas urbanas, mientras que el 41% restante se encuentra en zonas interurbanas, predominando en estas últimas los cargadores de baja potencia. Entre las comunidades autónomas con mayor desarrollo en la infraestructura destacan Castilla y León, Cantabria y Asturias, con índices por encima de 18 puntos en calidad y densidad de recarga.
Estado operativo y retos pendientes
Un factor que preocupa es que aproximadamente uno de cada cuatro puntos instalados no está operativo. Esto significa que hay cerca de 16.340 puntos fuera de servicio debido a estado defectuoso, averías o falta de conexión a la red eléctrica, lo que representa un aumento significativo en comparación con 2024.
Actualmente, la proporción es de un punto de recarga por cada 13 vehículos eléctricos matriculados en España, que en 2025 superaron las 104.000 unidades. Sin embargo, para cumplir con los objetivos de la Unión Europea para 2030, sería necesario multiplicar por seis la red actual, alcanzando alrededor de 300.000 puntos de carga públicos, con especial énfasis en mejorar la potencia en carreteras interurbanas y llevar a cabo un mantenimiento efectivo de la infraestructura existente.
España se encuentra en una etapa intermedia en la penetración de la movilidad eléctrica, con una puntuación que ronda los 32,6 puntos frente a los 45,8 europeos en índices de electromovilidad, debido principalmente a la insuficiente y desigual distribución de la red de carga.
Consejos para quienes consideran un vehículo eléctrico
Para quienes están pensando en adquirir un coche eléctrico, es útil considerar no solo el modelo que mejor se adapte a sus necesidades, sino también aspectos como el acceso a puntos de carga cercanos, la autonomía real del vehículo y su presupuesto. En la actualidad, se dispone de herramientas recomendadoras personalizadas donde se pueden comparar modelos y resolver dudas relativas a estos temas.
Esta expansión y renovación de la infraestructura de carga en España es indicativa de un impulso hacia una mayor electrificación del transporte, aunque el éxito dependerá también de la calidad y operatividad constante de los puntos disponibles.
