Ford Thermactor: El truco para evadir las leyes anticontaminación de California en los años 60
En los años 60, California se convirtió en pionera en la regulación ambiental para automóviles, estableciendo las primeras normas estrictas sobre emisiones contaminantes. Para poder vender vehículos en este gran mercado, los fabricantes debían cumplir con límites específicos de emisiones de hidrocarburos y monóxido de carbono.
Leyes anticontaminación pioneras en California
En 1966, California impuso la primera normativa estatal que limitaba las emisiones de escape, más rigurosa que la ley federal vigente en ese momento. Esta regulación establecía un máximo en gramos de contaminantes como el CO2 por kilogramo de aire expulsado por el tubo de escape. Esto obligó a los fabricantes a mejorar sus motores o implementar tecnologías que redujeran efectivamente las emisiones.
El sistema Ford Thermactor: cómo funcionaba el truco
Ford, en lugar de reducir la potencia de sus motores o modificar radicalmente sus sistemas, decidió aprovechar un vacío en la regulación. Diseñó y aplicó el sistema Thermactor, que consistía en añadir una bomba de aire que inyectaba aire extra en los colectores de escape. Este aire añadido no reducía la cantidad absoluta de contaminantes, sino que diluía la mezcla total expulsada.
Por ejemplo, un motor que expulsaba 5 kg de CO2 en 20 kg totales de gases, sin el Thermactor, tendría una proporción de 0,25 kg de CO2 por kg de aire expulsado. Con la inyección de aire adicional —supongamos 10 kg más— la cantidad total de gases sube a 30 kg, pero los contaminantes siguen siendo 5 kg. Esto reduce la concentración medida a 0,167 kg de CO2 por kg de aire, haciendo que el motor parezca cumplir la normativa sin disminuir la emisión real de contaminantes.
Impacto y uso del sistema Thermactor en modelos Ford
Este método fue aplicado en numerosos modelos Ford durante aproximadamente tres décadas, incluyendo vehículos emblemáticos como el Ford F-150 y el Mustang. Gracias a este ingenioso pero cuestionable sistema, Ford lograba cumplir con las normativas oficiales, aunque solo en la letra de la ley, pero no en la reducción efectiva de contaminación.
Otras prácticas similares en la industria automovilística
No fue un caso aislado: otros fabricantes estadounidenses, como General Motors y Chrysler, usaron sistemas de inyección de aire para oxidar contaminantes en el escape, con efectos similares de dilución o combustión post-combustión. Estas soluciones respondían a la presión de cumplir con regulaciones nacientes sin sacrificar potencia o diseño de motores.
Comparación con el Dieselgate de Volkswagen
Décadas después, casos como el Dieselgate de Volkswagen revelaron métodos más sofisticados y engañosos: software que detectaba pruebas de emisiones y modificaba el funcionamiento de los motores para pasar controles, mientras emitían mucho más NOx en conducción real. Aunque ambos casos representan evasiones regulatorias, el Thermactor fue un método físico y pasivo basado en la interpretación de un ratio, mientras que Dieselgate supuso una manipulación electrónica activa y fraudulenta.
Estos ejemplos históricos demuestran la persistencia de intentos por parte de fabricantes para esquivar restricciones ambientales, poniendo en jaque la efectividad real de las regulaciones y destacando la necesidad de normativas más claras y controles rigurosos.
