Durante muchos años, la industria ha debatido cómo extraer recursos de forma sostenible para no agotar el planeta. En este contexto, Galicia ha tomado un rumbo diferente: en vez de hallar nuevas minas, ha decidido aprovechar al máximo los recursos ya existentes, fomentando el reciclaje de aluminio como su principal mina del siglo XXI. Un claro ejemplo de esta estrategia es Coirós, un pequeño municipio de A Coruña que se ha convertido en un referente europeo en reciclaje industrial.
Una planta de reciclaje de aluminio de última generación en Coirós
La empresa Cortizo ha inaugurado en Coirós una de las plantas de reciclaje de aluminio posconsumo más innovadoras de Europa, destinada a transformar residuos en materia prima reutilizable. Esta instalación representa una inversión de 38 millones de euros y tiene como meta principal demostrar que el aluminio puede ser un recurso inagotable si se recicla correctamente.
Proceso industrial y capacidad productiva
La planta ocupa 29.000 metros cuadrados dentro de un terreno industrial de 110.000 m² equipado con tecnología avanzada para trituración, clasificación y fundición. El proceso requiere un alto nivel de precisión y cuidado: operarios protegidos con trajes especiales supervisan la separación, fusión y preparación del aluminio para reincorporarlo al mercado después de haber cumplido con su vida útil.
Tras una fase de pruebas exitosas durante el verano, la planta ya está operativa y tiene la capacidad para producir hasta 100.000 toneladas anuales de tocho de aluminio reciclado, elaborado con chatarra que proviene de ventanas antiguas, puertas, fachadas, barandillas, incluso ruedas de bicicleta o estructuras metálicas desmontadas. Este aluminio, que casi siempre acabaría en vertederos, entra en un proceso minucioso de clasificación que garantiza la pureza del material para reiniciar su ciclo productivo.
Tocho 'Infinity': aluminio reciclado con beneficios técnicos y ambientales
El producto final de esta planta es el tocho ‘Infinity’, cilindros de aluminio de hasta siete metros, que sirven como materia prima para nuevos perfiles de aluminio. La denominación ‘Infinity’ alude a la capacidad del aluminio para reciclarse una y otra vez sin perder sus propiedades originales.
Además de la calidad técnica, este método presenta una gran ventaja ambiental: fabricar aluminio reciclado consume hasta un 95 % menos energía que el aluminio primario producido a partir de la bauxita. Asimismo, reduce drásticamente las emisiones de CO₂ asociadas al proceso. Según estimaciones de la propia empresa, la producción anual prevista en la planta de Coirós evitará la emisión de más de 1,5 millones de toneladas de CO₂, una cantidad comparable a eliminar las emisiones de todos los vehículos de turismo en las provincias de A Coruña y Pontevedra durante un año.
Un motor económico con impacto local
Este proyecto industrial no es un caso aislado sino parte de una estrategia global del grupo Cortizo, que ha invertido más de 228 millones de euros en Galicia en los últimos cinco años. Además de la planta de Coirós, estas inversiones incluyen ampliaciones en otros centros y un campus tecnológico. La planta arranca con 20 empleos directos, con la proyección de duplicar la plantilla una vez se alcance la capacidad máxima.
El aluminio reciclado se emplea ya en diversas promociones residenciales de toda España, lo que cierra un círculo virtuoso: el aluminio recuperado de edificios antiguos vuelve convertido en material básico para construcciones nuevas.
El reciclaje de aluminio: un eje estratégico para Galicia y más allá
El auge del reciclaje de aluminio en Galicia responde a una necesidad global: la industria europea del aluminio enfrenta riesgos crecientes debido a la caída de producción, aumento en los costes energéticos y fluctuaciones en el mercado de materias primas. Frente a este escenario, el reciclaje ofrece una vía sostenible y rentable para garantizar la disponibilidad del metal.
Además, esta estrategia contribuye a cumplir objetivos climáticos y de economía circular a nivel regional y europeo, evitando la explotación irresponsable de recursos naturales y favoreciendo una industria más limpia, eficiente y circular. Por ello, la iniciativa de Cortizo se presenta como un referente en innovación y sostenibilidad industrial.
Contexto de gestión de residuos y cultura del reciclaje en Galicia
Galicia avanza también en la gestión de residuos municipales con planes específicos que buscan mejorar las tasas de reciclaje y fomentar la economía circular. Actualmente, la comunidad recicla alrededor del 16 % de sus residuos, con margen para mejorar y acercarse a las mejores prácticas europeas. Iniciativas como las aulas itinerantes de SOGAMA para sensibilizar sobre la separación en origen complementan el esfuerzo industrial, asegurando una cadena de valor sólida desde el consumidor hasta la planta de reciclaje.
En definitiva, el ejemplo de Galicia demuestra cómo el reciclaje de aluminio puede ser una verdadera «mina» moderna, transformando residuos complejos en recursos valiosos que impulsan la economía y protegen el medio ambiente.
