Impacto del cambio en la suspensión trasera del Mercedes en la temporada
Durante la primera mitad de la temporada, el equipo Mercedes realizó un cambio significativo en la suspensión trasera de su monoplaza, concretamente en el modelo W14 (y su evolución hacia el W15 en 2024). Este ajuste técnico, orientado a mejorar la tracción y el manejo del vehículo, tuvo un efecto inesperado en el desempeño general del coche.
¿Qué ocasionó el cambio en la suspensión trasera?
El cambio implementado consistió en modificar el sistema de suspensión trasera, pasando de un diseño pull-rod a otro tipo de configuración menos rígida, con el objetivo de optimizar la dinámica del monoplaza. Sin embargo, esta alteración provocó que la progresión del rendimiento esperada se viera afectada negativamente.
Consecuencias en los resultados del equipo
Estas modificaciones técnicas influyeron directamente en los resultados pobres obtenidos durante el segundo tercio de la temporada. La nueva suspensión alteró el equilibrio del coche y comprometió la estabilidad en pista, lo que se reflejó en una menor competitividad en algunas carreras clave.
Revisión y retorno a configuraciones previas
Tras evaluar el impacto del cambio, Mercedes decidió realizar ajustes adicionales, incluyendo la retirada temporal del sistema modificado en eventos posteriores como Mónaco y España. Esto permitió al equipo recomponer su estrategia de desarrollo y regresar a configuraciones más estables que favorecieran un mejor rendimiento, visible en mejoras posteriores en carreras como la de Canadá.
En resumen, aunque el cambio en la suspensión trasera tenía el propósito de potenciar el coche, su implementación inicial generó problemas que afectaron la continuidad del progreso de Mercedes en la temporada, una lección importante para el desarrollo técnico en Fórmula 1.

