Mercedes-Benz acordó pagar cerca de 150 millones de dólares para resolver uno de los últimos capítulos relacionados con el Dieselgate en Estados Unidos. La sanción afecta a 48 estados, además de Puerto Rico y el Distrito de Columbia, por el uso de un software ilegal en vehículos diésel que alteraba las pruebas de emisiones, vendiéndose más de 200,000 unidades entre 2008 y 2016.
Manipulación de emisiones y vehículos afectados
Los vehículos afectados incluyen modelos populares como Clase E, GL, GLE, GLK, ML, R, S y la Mercedes Sprinter. El software detectaba cuando los coches eran sometidos a pruebas oficiales y manipulaban sus emisiones para reducirlas artificialmente. En condiciones reales de conducción, estas emisiones superaban entre 30 y 40 veces los límites legales, lo que tuvo un gran impacto ambiental y regulatorio.
Detalles del acuerdo con Estados Unidos
El acuerdo no solo implica una multa económica, sino que también establece una serie de obligaciones para Mercedes-Benz:
- Pago inmediato de 120 millones de dólares a las autoridades.
- Un pago adicional condicionado, que podrá reducirse conforme a la cantidad de vehículos reparados, retirados o recomprados.
- Incentivos de 2,000 dólares a los propietarios que acepten instalar la actualización oficial de emisiones en sus coches.
- La empresa asumirá los costos de reparación, extensión de garantías y estará sujeta a controles adicionales para evitar futuros fraudes.
Impacto y antecedentes del Dieselgate
Este acuerdo pone fin, en gran medida, a los problemas legales que Mercedes-Benz enfrentaba en EE.UU. relacionados con el Dieselgate, aunque persisten otros procesos en diferentes países. La problemática tiene su origen en 2015, cuando Volkswagen abrió la caja de Pandora tras descubrirse el uso masivo de dispositivos para manipulación de emisiones, lo que ha supuesto miles de millones en multas y demandas para la industria.
Mercedes-Benz ya había pagado 2,200 millones de dólares en 2020 por un acuerdo federal en Estados Unidos relacionado con esta misma cuestión, y este nuevo pago refleja la continuidad de las consecuencias derivadas del escándalo.
Situación actual fuera de Estados Unidos
Aunque en EE.UU. el Dieselgate está casi cerrado para Mercedes, en otros países como Reino Unido la empresa encara demandas colectivas junto a otros fabricantes. En España, las reclamaciones son más fragmentadas y aún no han desembocado en sanciones millonarias como las vistas en América.
Lecciones del Dieselgate
Aunque el fraude prolongado resulta finalmente muy costoso, queda la duda de si para algunos fabricantes sigue siendo rentable en el corto plazo. Este caso destaca la importancia de la vigilancia y el cumplimiento normativo en la industria automovilística para evitar daños ambientales, legales y reputacionales de largo alcance.
