Tesla ha implementado un sistema de recargos por limpieza en sus robotaxis autónomos que operan en Austin, Texas. Desde hace seis meses, cerca de 30 vehículos llevan pasajeros en esta ciudad, pero la compañía ha decidido imponer multas a los usuarios que ensucian el interior de los coches o fuman durante el trayecto, con multas que pueden llegar hasta los 150 dólares.
Tarifas de limpieza en los robotaxis de Tesla
El sistema de Tesla contempla dos niveles de sanciones según el grado de suciedad que quede en el vehículo:
- 50 dólares para suciedad moderada, como manchas menores o derrames de comida.
- 150 dólares para suciedad grave, que incluye restos biológicos o fumar dentro del coche.
Estos montos se añaden como una tarifa extra en la factura del cliente y están explicados en la sección de ayuda al usuario de Tesla. Si el pasajero considera que el cargo fue erróneo, puede presentar una reclamación tras recibir un correo donde se detalla el motivo del recargo.
Comparación con el sistema de Waymo
Otra compañía líder en robotaxis autónomos, Waymo, también aplica cargos por limpieza, pero con un enfoque distinto:
- Si el pasajero informa sobre la suciedad o daño, el coste de la limpieza es de 50 dólares.
- Si no avisa, la tarifa sube a 100 dólares.
- Fumar o vapear en el vehículo implica una multa fija de 100 dólares.
A diferencia de Waymo, Tesla no ofrece descuentos o bonificaciones por reportar daños o suciedad.
Control y seguimiento de la limpieza
Tesla no especifica públicamente cómo detecta la suciedad o el incumplimiento de las normas, aunque se sospecha que cámaras interiores vigilan el estado del vehículo durante o después de cada viaje. Cuando se aplica un recargo, el cliente recibe un correo explicativo y puede reclamar si considera que ha sido injusto.
Contexto y repercusiones
Estas medidas reflejan la preocupación de Tesla por mantener en buen estado sus robotaxis, especialmente cuando el coche circula sin conductor humano, lo que podría llevar a usuarios a tener comportamientos que dañen o ensucien el vehículo. Aunque busca proteger la experiencia de los futuros pasajeros y reducir costes de mantenimiento, la falta de transparencia sobre los métodos de control podría originar críticas entre los usuarios.
Actualmente, el servicio de robotaxis autónomos de Tesla en Austin comenzó con tarifas planas muy competitivas, alrededor de 4,20 dólares por viaje, y ha crecido en su operatividad desde su lanzamiento. La introducción de estas tarifas adicionales por limpieza establece un precedente en la industria de los taxis autónomos para asegurar el cuidado del interior de los vehículos.

