Usar gasóleo agrícola en coches diésel: riesgos legales y mecánicos
Que tu vehículo sea diésel no implica que puedas abastecerlo con cualquier tipo de gasóleo. Existen varios tipos de gasoil en España, pero solo algunos están autorizados para su uso en vehículos particulares. Aunque el gasóleo agrícola, también conocido como gasóleo B o gasoil rojo por su característico color, es más económico que el gasóleo de automoción, emplearlo en coches o furgonetas puede acarrear graves sanciones y afectar la salud del motor.
Tipos de gasóleo en España y sus usos
En nuestro país, el gasoil se clasifica principalmente en tres tipos:
- Gasóleo A: de color amarillento o transparente, es el combustible destinado a turismos, furgonetas, autobuses, camiones y embarcaciones recreativas. Es el gasoil común que encontrarás en las estaciones de servicio.
- Gasóleo B (gasóleo agrícola): presenta un tinte rojo que funciona como identificador. Está destinado exclusivamente a maquinaria agrícola, barcos pesqueros y otros vehículos autorizados del sector primario.
- Gasóleo C: de tonalidad verde o azulada, se emplea para calefacción en calderas domésticas e industriales.
Según los precios medios actuales, el gasóleo A es el más caro, seguido del C y finalmente el gasóleo B, que se beneficia de bonificaciones fiscales para apoyar la agricultura.
Legalidad y sanciones por el uso indebido de gasóleo agrícola
La normativa española vigente, específicamente el Artículo 54 de la Ley 38/1992 de Impuestos Especiales, prohíbe el uso de gasóleo B o C en vehículos destinados al transporte de personas o mercancías que circulen por vías públicas.
Utilizar gasóleo agrícola en un turismo se considera un fraude fiscal que puede ser sancionado con multas que van desde 601 hasta 12.000 euros, además de la posible inmovilización del vehículo en caso de reincidencia.
La Guardia Civil y otros cuerpos policiales están facultados para llevar a cabo controles y comprobar el tipo de combustible utilizado en el vehículo. El gasóleo agrícola contiene un trazador rojo que mancha partes internas del motor y filtros, facilitando su identificación durante las inspecciones. Estas pruebas pueden realizarse de forma visual o empleando líquidos reactivos que revelan la presencia del colorante.
Impacto del gasóleo agrícola en el motor diésel
Más allá de las consecuencias legales, emplear gasóleo B en coches diésel modernos puede provocar daños graves en el motor. Esto se debe a que este gasóleo posee un nivel menor de refinamiento y carece de los aditivos presentes en el gasóleo A, como detergentes y anticorrosivos, que ayudan a mantener limpio y protegido el sistema de inyección.
Los componentes más afectados son:
- Los inyectores, que pueden obstruirse debido a la presencia de impurezas.
- La bomba de inyección, cuyo correcto funcionamiento es fundamental para la alimentación del motor.
- El filtro de gasoil, que se ensucia más rápidamente y puede perder eficacia.
En vehículos diésel más antiguos, el riesgo de averías es menor, pero en modelos recientes, con sistemas de inyección más precisos y exigentes, el uso de gasóleo agrícola puede acarrear reparaciones costosas y un rendimiento deficiente.
Consideraciones finales
Aunque el precio más bajo del gasóleo agrícola puede ser tentador para ahorrar en combustible, su uso en vehículos no autorizados es ilegal y perjudicial para el vehículo. Las sanciones económicas, junto con el riesgo de daño mecánico, hacen que esta práctica no sea recomendable.
La mejor forma de cuidar tu coche y evitar problemas legales es utilizar únicamente el tipo de gasóleo autorizado en estaciones de servicio convencionales, siguiendo siempre las recomendaciones del fabricante del vehículo.

