Problemas frecuentes en los motores Citroën relacionados con la correa de distribución bañada en aceite
Los motores PureTech de Citroën, especialmente el modelo 1.2 litros tricilíndrico, han presentado fallos significativos relacionados con la correa de distribución, que está diseñada para funcionar en un entorno lubricado con aceite (conocida como correa "húmeda" o bañada en aceite). Esta configuración, aunque innovadora, ha generado problemas que afectan la durabilidad y el rendimiento del motor.
Degradación prematura de la correa de distribución
El contacto constante de la correa con el aceite, y en algunos casos con restos de gasolina que actúan como disolventes, provoca que el revestimiento de la correa se degrade anticipadamente. Esta degradación libera partículas de caucho que se desplazan dentro del motor, causando la obstrucción de conductos, filtros y de la propia bomba de aceite.
Consecuencias en el sistema de lubricación
- Obstrucción de la bomba de aceite: Las partículas desprendidas taponan el paso de aceite dentro del motor, disminuyendo el caudal y causando una lubricación insuficiente.
- Desgaste acelerado y riesgo de gripaje: La falta de aceite aumenta la fricción entre las piezas móviles, provocando un rápido desgaste o incluso el bloqueo total del motor.
- Aumento en el consumo de aceite: Esta situación obliga a añadir aceite entre intervalos de mantenimiento, incrementando los costos operativos del vehículo.
Impacto en versiones turboalimentadas
En motores turbo, la falta de lubricación por obstrucción puede dañar el turbocompresor, lo que se manifiesta mediante pérdidas de potencia, humo en el escape, ruidos metálicos y reparaciones costosas, que en muchos casos superan los 1.000 euros.
Avisos electrónicos y mantenimiento recomendado
Los vehículos equipados con estos motores suelen alertar mediante testigos en el cuadro de instrumentos sobre fallos en la presión de aceite o problemas en el sistema de inyección y bobinas, por lo que se recomienda realizar un diagnóstico inmediato ante estos avisos.
Para mitigar estos problemas, se aconseja:
- Cambiar la correa de distribución antes de los 60.000 km o 6 años, un intervalo mucho más corto que en correas secas tradicionales, que pueden alcanzar hasta 150.000 km.
- Utilizar siempre el aceite especificado por el fabricante y respetar las revisiones recomendadas.
- Considerar que la marca ofrece una garantía retroactiva de hasta 10 años o 175.000 km si se mantiene el vehículo correctamente, incluso en talleres independientes.
Estos cuidados son clave para prolongar la vida útil del motor y evitar costosas reparaciones derivadas de la degradación de la correa bañada en aceite.