Antes del nacimiento de mi hijo, decidí comprar una sillita infantil para el coche. Me informaron que, durante los primeros 15 meses, es obligatorio que el bebé viaje a contramarcha. A partir de esa edad, la ley permite cambiar la orientación a favor de la marcha, aunque no lo recomiendan. De hecho, los especialistas insisten en que mantener a los niños a contramarcha el mayor tiempo posible es lo más seguro, sin importar lo que diga la normativa.
Recientemente, vi un vídeo de un experto en seguridad infantil en el automóvil que me ayudó a entender por qué debo continuar usando la sillita a contramarcha con mi hijo incluso después de que alcance los 15 meses.
Sentido común frente a la normativa legal
Cuando elegimos una sillita infantil, buscamos la máxima seguridad. Pero no basta con comprar un modelo que cumpla con los estándares homologados; también es vital instalarla correctamente y usarla conforme a las recomendaciones de fabricantes y expertos en seguridad vial. Esto implica asegurar la sillita al coche de forma adecuada y ajustar bien el arnés al niño.
La recomendación general de los especialistas es que los niños viajen a contramarcha el máximo tiempo posible, independientemente de lo que permita la ley. De hecho, aunque la normativa europea ECE R129 (conocida como i-Size) establece que a partir de los 15 meses se permite llevar al niño a favor de la marcha, esta limitación es insuficiente desde el punto de vista de la seguridad.
Un experto de la tienda Macrobebé, especialista en seguridad infantil, señala que permitir a los niños viajar a favor de la marcha a partir de los 15 meses es un grave error y puede representar un riesgo importante en caso de accidente.
¿Por qué es más seguro viajar a contramarcha?
En una colisión, especialmente en un frenazo brusco, los arneses sujetan el cuerpo del bebé, pero su cabeza queda expuesta a un movimiento brusco que el cuello, todavía en desarrollo, no puede soportar. En los bebés, la cabeza representa aproximadamente un 25% del peso total, mientras que en los adultos es solo un 6%. Cuando la sillita está a contramarcha, el respaldo, que incluye el reposacabezas, sostiene de manera conjunta la cabeza, el cuello y la espalda, distribuyendo la fuerza del impacto para proteger mejor estas partes vulnerables.
Este posicionamiento reduce el riesgo de lesiones cervicales severas hasta en un 80%. Por esta razón, países como Suecia recomiendan mantener a los niños a contramarcha hasta los 4 o 5 años, y cuentan con certificaciones voluntarias que premian a las sillas que permiten esta posición prolongada.
Recomendaciones para la seguridad de tus hijos
Es ideal mantener a los niños viajando a contramarcha hasta que puedan superar las limitaciones de la sillita en cuanto a altura o peso. No hay problema si las piernas del niño quedan dobladas o apoyadas en el respaldo del asiento; esto es común y seguro según el diseño de las sillas modernas.
Además, muchas de las sillas homologadas bajo la normativa i-Size tienen bases giratorias que facilitan sentar y sacar al niño sin dificultad. Y no te preocupes por que el niño se aburra durante el viaje: aunque no pueda mirar hacia adelante, tiene una amplia vista a través de las ventanas, lo que le permite mantenerse entretenido observando el entorno.
En resumen, aunque la ley española permita colocar la sillita a favor de la marcha a partir de los 15 meses, lo más seguro es prolongar el uso a contramarcha todo el tiempo que la silla y el niño lo permitan. La protección que ofrece esta posición es clave para evitar lesiones graves en caso de accidente, proporcionando mayor seguridad y tranquilidad para los padres.
