Averías persistentes en vehículos recientes: un problema cada vez más común
Ángel Gaitán, gerente de GT Automoción, ha destacado un problema que se observa con frecuencia en coches relativamente nuevos: las averías recurrentes que, a menudo, se abordan de manera superficial sin aportar una solución definitiva. Este fenómeno genera frustración tanto en los conductores como en los talleres, además de suponer un gasto innecesario.
Principales causas de las averías frecuentes en coches modernos
La incidencia de estos problemas en vehículos recientes se vincula a varias causas clave:
- Baterías descargadas o defectuosas: representan una alta proporción de las averías debido al desgaste natural, condiciones climáticas extremas o descuidos como dejar luces encendidas.
- Fallos eléctricos y electrónicos: sensores, centralitas o fusibles suelen presentar problemas en coches modernos, generando fallos recurrentes.
- Problemas en el motor y sistema de propulsión: la falta de lubricación adecuada, rotura de la correa de distribución o sobrecalentamiento afectan a un porcentaje relevante de vehículos.
- Desgaste en frenos, neumáticos y filtros: el desgaste natural de estos componentes, así como fallos en filtros como el de partículas diésel, pueden causar averías y un mal rendimiento.
- Otras causas comunes: fugas en la transmisión, desgaste del turbo, fallos en sensores de aire o climatización también contribuyen a problemas constantes.
Importancia de un diagnóstico y reparación exhaustivos
Muchos de estos problemas se prolongan o repiten cuando se tratan de manera superficial, como la simple sustitución rápida de piezas sin un diagnóstico en profundidad. Esto no solo limita la eficacia de la reparación, sino que puede aumentar costes a largo plazo.
Por eso, es fundamental realizar diagnósticos precisos utilizando herramientas avanzadas (como escáneres OBD) y abordar la raíz de las averías para asegurar una reparación completa y duradera.
Recomendaciones para prevenir averías en coches recientes
Mantenimiento preventivo riguroso
- Renovar la batería cada 3-5 años y revisar su estado periódicamente.
- Cambiar aceite y filtros siguiendo las indicaciones del fabricante, adelantando la frecuencia en motores con historial problemático.
- Controlar niveles de refrigerante, aceite y líquidos de transmisión.
Hábitos de conducción adecuados
- Evitar paradas frecuentes en vehículos con transmisión automática que no favorezcan la lubricación.
- No dejar dispositivos electrónicos o luces encendidos sin necesidad.
- Permitir que el motor se caliente antes de exigir un alto rendimiento, para proteger componentes como el turbo.
Revisiones periódicas en talleres de confianza
- Realizar alineaciones, rotación de neumáticos y mantenimiento de frenos.
- Chequear sensores y componentes electrónicos para detectar fallos tempranamente.
- Elegir talleres especializados que ofrezcan diagnósticos completos y certificados.
Consejos para los usuarios frente a averías persistentes
- Exigir un diagnóstico completo: no conformarse con reparaciones temporales. Solicitar pruebas detalladas para encontrar y solucionar el problema raíz.
- Documentar todas las intervenciones: conservar facturas, garantías y comunicarse con el fabricante si el problema persiste, especialmente en casos de fallos conocidos en ciertos modelos.
- Actuar rápidamente: ante ruidos anómalos, testigos en el cuadro o pérdida de rendimiento, acudir al taller para evitar daños mayores y gastos elevados.
- Cumplir con revisiones oficiales: pasar las inspecciones técnicas (ITV) y mantener en regla seguros y asistencia en carretera que puedan cubrir averías relevantes.

