Problemas de Fiabilidad en Motores Diésel Jaguar Land Rover
Propietarios de vehículos Jaguar Land Rover que montan motores Ingenium diésel, como el Range Rover Evoque 2.0 diésel de 2018 con más de 130.000 kilómetros, han reportado numerosos problemas de fiabilidad que afectan tanto la durabilidad del motor como el coste de las reparaciones.
Principales Fallas Detectadas en el Motor 2.0 Diésel
Uno de los problemas más graves está relacionado con la dilución del aceite del motor. Durante la regeneración del filtro de partículas (aditivo AdBlue), si el motor se apaga antes de completar el proceso, el combustible no se quema en su totalidad y pasa al cárter, mezclándose con el aceite. Esto reduce la capacidad lubricante del aceite y provoca un desgaste prematuro y daños internos en el motor.
Además, Jaguar Land Rover ha ampliado los intervalos de mantenimiento hasta cerca de 34.000 kilómetros o dos años, lo que aumenta el riesgo de operar con aceite degradado y agrava la probabilidad de fallos graves.
Otro problema común en estos motores, especialmente los fabricados entre 2015 y 2017, es la elongación de la cadena de distribución debido a un fallo en el tensor. Este defecto estructural, que no debería ocurrir ya que la cadena está diseñada para durar la vida útil del vehículo, puede provocar fallos mecánicos importantes.
Acciones Legales y Comunidad de Afectados
Ante la reiteración de estas averías, se ha:
- Formado un grupo denominado "Afectados por Jaguar Land Rover" con cerca de 400 miembros afectados.
- Iniciado una demanda colectiva que busca responsabilizar a la marca por estos fallos de fabricación.
Estas reclamaciones también podrían amparar a antiguos propietarios que sufrieron averías durante el periodo en que tuvieron el vehículo.
Recomendaciones para Propietarios de Motores Ingenium Diésel
- Evitar apagar el motor durante la regeneración del filtro de partículas para prevenir la dilución del aceite.
- Realizar mantenimientos con mayor frecuencia de lo recomendado, especialmente vigilando el estado del aceite.
- Consultar con talleres especializados para diagnosticar posibles elongaciones de la cadena de distribución.
- Estar informado sobre campañas o revisiones técnicas que la marca pueda ofrecer.
Un Range Rover Evoque 2.0 diésel de 2018 con más de 132.000 kilómetros está potencialmente expuesto a estos problemas, por lo que una correcta prevención y revisión periódica son clave para mantener su funcionalidad y evitar elevados costes de reparación.
