Descubrimiento arqueológico en Skien, Noruega: Barriles que revelan técnicas constructivas de hace 400 años
Durante trabajos de renovación en el sistema de agua y alcantarillado de una céntrica calle de Skien, Noruega, unos obreros hicieron un hallazgo inesperado que abrió una ventana hacia el pasado. Al excavar para reparar las tuberías, encontraron tres barriles de roble casi intactos que resultaron ser un depósito de cal apagada, un componente esencial en la elaboración de mortero para construcción.
Un hallazgo que explica métodos de construcción del siglo XVII
Estos barriles, enterrados intencionalmente, estaban acompañados por un apisonador de madera y cubiertos por gruesos depósitos de cal. La cal apagada que contenían era utilizada para crear mortero, la mezcla que unía y daba acabado a la mampostería de los edificios. La pregunta clave que surgió fue por qué estos recipientes se enterraban bajo tierra.
La razón detrás de enterrar los barriles
Tras un exhaustivo análisis arqueológico, se llegó a la conclusión de que los artesanos constructores del siglo XVII en la Escandinavia moderna enterraban estos barriles para proteger la cal de las bajas temperaturas bajo cero, manteniéndola estable y lista para ser mezclada luego con agua y arena. Este método evitaba que la cal se estropeara por las heladas, preservando así su funcionalidad.
Conservación excepcional gracias a la química natural
La conservación de estos barriles durante más de 400 años se debe a un fenómeno químico: al estar enterrados, se limita su exposición al oxígeno y la cal crea una especie de cápsula alcalina que protege la madera, retrasando significativamente su descomposición. De esta forma, la cal tenía un doble propósito: no solo se usaba en la construcción, sino que también funcionaba como método natural para conservar los barriles.
Importancia histórica y arqueológica del hallazgo
Este descubrimiento demuestra el uso de técnicas avanzadas para la época y reafirma la importancia histórica de Skien como un asentamiento portuario significativo. Además, el sitio contiene capas arqueológicas que datan incluso desde el siglo IX, indicando una larga historia de ocupación. Los barriles encontrados son un testimonio tangible de las adaptaciones que realizaban los constructores para hacer frente al clima y utilizar los recursos disponibles.
Las técnicas actuales vs. las del siglo XVII
Actualmente, la cal se conserva en sacos dentro de almacenes con condiciones de temperatura y humedad controladas para garantizar su estabilidad. Sin embargo, en el siglo XVII, la solución era mucho más directa y eficiente para la época: enterrarla para protegerla de las inclemencias climáticas y conservarla para su uso en la construcción.
Este extraordinario hallazgo no solo enriquece el conocimiento sobre las prácticas constructivas de hace cuatro siglos, sino que también resalta cómo la arqueología puede emerger de actividades cotidianas actuales, como las renovaciones urbanas, para contar historias sorprendentes sobre nuestro pasado.

