El Toyota FJ45 disfrazado de Rolls-Royce Corniche fue un vehículo que participó en el Rally París-Dakar de 1981 fruto de una atrevida idea convertida en proyecto por los amigos Thierry de Montcorgé y Jean-François Pelletier. Lo que comenzó como una broma durante una sobremesa terminó siendo una de las historias más singulares y mediáticas del mundo del motor en aquella época.
Origen de la idea
La aventura comenzó en 1980, cuando Jean-François Pelletier se quejaba de que su Rolls-Royce estaba constantemente estropeado. Sus amigos, en tono de broma, le retaron a llevar el coche al desierto, una propuesta aparentemente absurda. Sin embargo, al día siguiente Thierry de Montcorgé, piloto amateur desde 1973, consideró que la idea tenía potencial para convertirse en algo más que una simple broma.
Construcción del vehículo
Para competir en el Dakar, era inviable participar con un Rolls-Royce original tanto por el coste como por la adaptación requerida para las duras condiciones del rally. Por ello, se decidió montar la carrocería y los detalles característicos del Rolls-Royce Corniche sobre el chasis de un Toyota FJ45, un todoterreno con una distancia entre ejes muy similar que ofrecía la robustez necesaria para la carrera.
El coche incorporaba un motor V8 Chevrolet de 5.7 litros, ajustado para entregar 350 CV, dispuesto en posición central-delantera para mejorar el rendimiento. Se conservaron elementos originales como el salpicadero con madera de nogal y la icónica parrilla, mientras que la transmisión, frenos y otras piezas provenían del Toyota y otros fabricantes. La fabricación del coche requirió aproximadamente 2.000 horas de trabajo.
Patrocinio y presentación
Para financiar el proyecto, Thierry contactó con varias marcas de lujo que inicialmente no estaban vinculadas al sector automotriz, como Cartier y Perrier, pero fue Dior quien aceptó colaborar rápidamente, vinculando el proyecto con el lanzamiento de su perfume masculino “Jules”, cuyos colores decoraban el vehículo.
El vehículo fue presentado el 1 de enero de 1981 frente a la Torre Eiffel, causando gran sorpresa y atrayendo una amplia atención mediática.
Participación en el Dakar
Durante la tercera edición del París-Dakar (carrera que terminó ganando René Metge a bordo de un Range Rover), el Toyota-Rolls se mostró competitivo, adelantando incluso a pilotos reconocidos en las etapas iniciales. No obstante, un accidente con un camión provocó que llegaran fuera de tiempo y fueran descalificados oficialmente, aunque pudieron continuar la carrera sin competir, llegando a Dakar con gran notoriedad.
Impacto y legado
El vehículo generó una gran cobertura en prensa y televisión, multiplicando por mucho la inversión realizada por Dior y convirtiéndose en un icono mediático único en la historia del Dakar. Además, el proyecto influyó en la percepción del lujo en automoción, llegando a provocar que Rolls-Royce recibiera pedidos para vehículos todoterreno 4x4, algo entonces inédito para la marca.
Pese a que la marca posteriormente prohibió el uso no autorizado de sus nombres y símbolos, la historia del Toyota disfrazado de Rolls-Royce sigue siendo un testimonio de creatividad y pasión en el mundo del motor.
