El accidente ferroviario de Adamuz tuvo lugar el domingo 18 de enero de 2026, alrededor de las 19:45 horas, en la provincia de Córdoba, España. Este trágico suceso es considerado el más grave en el país durante los últimos 15 años. Un tren de alta velocidad de la compañía Iryo descarriló en los desvíos de entrada a la vía 1, invadiendo la vía contigua e impactando con un tren Alvia de Renfe que circulaba en sentido opuesto, desde Madrid hacia Huelva.
Detalles del siniestro
El tren Iryo 6189, que viajaba desde Málaga con destino a la estación de Madrid Puerta de Atocha, transportaba 317 pasajeros. De manera inesperada, los últimos tres vagones del convoy descarrilaron en un tramo recto, invadiendo la vía adyacente. Apenas 20 segundos después ocurrió la colisión con el tren Alvia 2384, que se desplazaba en sentido contrario. La violencia del impacto causó que los dos primeros vagones del tren de Renfe cayeran por un terraplén de aproximadamente cuatro metros.
Balance de víctimas
Fuentes oficiales del Ministerio del Interior confirmaron un total de 46 fallecidos y más de 150 heridos, de los cuales aproximadamente 25 presentan heridas graves o muy graves. Entre los fallecidos se encontraba el maquinista del tren Alvia, un joven de 27 años residente en Madrid.
Contexto y posible causa del accidente
Aún continúan las investigaciones para determinar la causa exacta del siniestro. Se sabe que el tren Iryo involucrado tenía solo cuatro años de antigüedad y había pasado una inspección técnica el 15 de enero de 2026, apenas unos días antes del accidente. Además, el tramo donde sucedió el descarrilamiento es recto y normalmente no se circula a la máxima velocidad, sino alrededor de 200 km/h.
Una hipótesis principal apunta a una rotura en la vía causada por una soldadura defectuosa, localizada en el kilómetro 318 del corredor ferroviario Madrid-Andalucía. Se encontró un daño en el carril de aproximadamente 30 centímetros que pudo haberse ampliado con el paso del tren, lo que habría provocado el descarrilamiento. Otra teoría en estudio es un posible fallo mecánico en el vagón del tren Iryo que primero descendió de la vía.
Las autoridades descartan que el accidente se deba a un error humano o a un exceso de velocidad, ya que ambos trenes circulaban dentro de los límites permitidos para ese tramo.
Inversiones y mejoras recientes en la infraestructura
El ministro de Fomento, Óscar Puente, informó que la vía donde ocurrió el accidente fue renovada en mayo del año anterior, como parte de una inversión de 700 millones de euros destinada a mejorar el corredor de alta velocidad entre Madrid y Sevilla. Las obras incluyeron la sustitución de unas 71,300 traviesas de alto rendimiento, la renovación de desvíos, impermeabilización y refuerzo de los viaductos de Sierra Morena, así como la mejora de la catenaria en los túneles.
Lecciones de accidentes anteriores y sistemas de seguridad
La tragedia de Adamuz recuerda a un accidente similar ocurrido en 2013 en Angrois, cerca de Santiago de Compostela, donde un exceso de velocidad sin control adecuado provocó un descarrilamiento fatal con 79 muertos. En aquel caso, la ausencia de sistemas automáticos de control de velocidad, como el LZB (utilizado en varios países europeos) o el ERMTS —obligatorio en líneas de alta velocidad de Europa para limitar la velocidad máxima permiteda— contribuyó a la tragedia.
Estos sistemas de control automático son esenciales para evitar que los trenes superen los límites de velocidad establecidos, previniendo accidentes por exceso o errores humanos.
El accidente en Adamuz pone de manifiesto la necesidad de completar las investigaciones para esclarecer las causas en detalle y revisar los protocolos de mantenimiento y seguridad en la red ferroviaria española, con el objetivo de garantizar la seguridad de los pasajeros y evitar tragedias similares en el futuro.

