Durante más de cincuenta años, el diseño de la seguridad en los automóviles se ha basado casi exclusivamente en un modelo corporal estándar: un hombre promedio de aproximadamente 1,75 metros de altura y 75 kilos de peso. Este perfil ha sido la referencia principal para la creación y prueba de componentes esenciales de seguridad como los asientos, cinturones de seguridad, airbags y otros sistemas diseñados para proteger a los ocupantes en caso de accidente.
Evolución del maniquí de prueba en la seguridad automotriz
El primer referente de seguridad fue un maniquí conocido como “percentil 50”, que representa al hombre promedio y ha sido utilizado desde mediados del siglo XX para realizar pruebas de choque. Estos maniquíes, como el reconocido modelo *Hybrid III*, se convirtieron en la norma estándar en pruebas de impacto y diseño de elementos de seguridad, evaluando cómo los sistemas protegen al cuerpo en diferentes tipos de colisiones.
Historia y desarrollo de los dummies de choque
El concepto de maniquíes para pruebas de seguridad comenzó a tomar forma en la década de 1950 con modelos como el “Sierra Sam”, que representaba características más extremas en tamaño y peso para simular impactos en pilotos de aviación, lo que posteriormente se trasladó a la industria automotriz. Con el tiempo, se desarrollaron versiones mejoradas como los *Hybrid I, II* y *III*, que se han convertido en los estándares globales para evaluar la seguridad vehicular bajo normativas internacionales.
Limitaciones del modelo estándar y la necesidad de diversidad
El problema principal de este enfoque es que se basaba en un único tipo de cuerpo, dejando fuera a mujeres, personas de baja estatura, niños y diferentes contextos corporales, lo que generaba un sesgo en la protección que los vehículos podían ofrecer. Por ejemplo, las mujeres tienen una probabilidad mayor de sufrir lesiones en accidentes debido a que los sistemas de seguridad se adaptan menos a sus características físicas.
Avances hacia una seguridad vehicular inclusiva
Frente a estas limitaciones, fabricantes líderes como Volvo comenzaron a incorporar maniquíes femeninos y con diferentes perfiles físicos desde la década de 1990. Estos esfuerzos incluyen:
- Uso de maniquíes femeninos y niños en pruebas de choque para evaluar la protección específica que requieren.
- Desarrollo de modelos virtuales escalables que simulan distintas alturas, pesos y posiciones de ocupantes dentro del vehículo.
- Implementación de tecnologías inteligentes, como cinturones de seguridad ajustables que adaptan la tensión según el tamaño y la postura del pasajero.
Hoy en día, la industria automotriz busca crear sistemas de seguridad que sean efectivos para toda la diversidad de personas que usan los vehículos, reduciendo así los riesgos y mejorando la protección para todos los ocupantes.
Importancia de ampliar los estándares de seguridad automotriz
El diseño basado en un solo tipo de cuerpo no solo limita la eficacia de los sistemas de seguridad, sino que también puede provocar una percepción errónea sobre la protección real que ofrecen los automóviles para distintos grupos de usuarios. Los avances hacia la inclusión de múltiples perfiles corporales en las pruebas ayudan a garantizar que los vehículos sean seguros para mujeres, personas de baja estatura, ancianos y niños, contribuyendo a reducir las lesiones graves y salvar vidas en accidentes de tráfico.
Incorporar nuevas normativas y tecnologías en el diseño de seguridad es clave para responder a esta necesidad de inclusión, haciendo que los vehículos del futuro sean cada vez más seguros y adaptados a la variedad humana.
