La dificultad para conseguir cita previa en la DGT: un problema creciente
Solicitar una cita previa en la Dirección General de Tráfico (DGT) para realizar trámites presenciales se ha convertido en una experiencia frustrante para muchos ciudadanos. El mensaje habitual que reciben es: “No hay citas disponibles. Inténtelo más tarde”, y en ocasiones pasa mucho tiempo —semanas o incluso meses— sin que se liberen espacios.
Este problema no es nuevo; viene de lejos y ha ido agravándose en los últimos años debido a varios factores combinados que dificultan el acceso a los servicios públicos de movilidad.
Factores que dificultan la obtención de cita
1. Falta de personal en las jefaturas provinciales
La falta de funcionarios en muchas jefaturas provinciales es un problema estructural de larga duración. Las plantillas sufren un envejecimiento progresivo y un déficit de empleados que no ha sido compensado con nuevas incorporaciones desde hace años, lo que limita la capacidad para atender presencialmente a los usuarios.
2. Digitalización acelerada tras la pandemia
Desde la pandemia de COVID-19, la DGT ha aumentado considerablemente la digitalización de sus trámites, imponiendo el sistema de cita previa obligatoria para controlar el acceso presencial y reducir aglomeraciones. Si bien esta medida fue positiva para la gestión, limitó la atención directa, afectando especialmente a personas mayores o con poca experiencia tecnológica.
Muchos trámites habituales pueden realizarse en línea por medio de la Sede Electrónica o la app miDGT, siempre que el usuario disponga de certificado digital, DNI electrónico o Cl@ve. Sin embargo, para quienes prefieren o necesitan acudir físicamente, el acceso es complicado.
El impacto de los bots y las mafias en el sistema de citas
A la saturación causada por la falta de personal y la digitalización, se suma un grave problema: la captación automática de citas mediante bots informáticos. Estos programas son capaces de escanear la web de reservas durante las 24 horas del día y obtener citas en milisegundos, superando la velocidad de cualquier usuario humano.
Este fenómeno ha dado lugar a la existencia de un mercado negro de reventa de citas, manejado por redes organizadas y mafias que aprovechan la alta demanda y la escasez de ofertas para obtener importantes beneficios económicos.
¿Cómo funciona este mercado ilegal?
Las redes detrás de este negocio utilizan identidades falsas o robadas para reservar citas, que luego son canceladas y capturadas de nuevo inmediatamente con los datos reales del comprador. Los precios varían según la ciudad y la urgencia del trámite, oscilando entre 40 y 500 euros, aunque en algunos casos se han llegado a pedir sumas incluso mayores.
Estas citas revendidas se anuncian abiertamente en plataformas como Wallapop, grupos de Telegram y redes sociales, como un servicio más para trámites administrativos.
Medidas y denuncias frente al problema
La Policía Nacional ha intervenido y desarticulado varias redes en provincias como Alicante, Valencia o Murcia, relacionadas con delitos de daños informáticos y falsedad documental. Sin embargo, estas operaciones solo ofrecen soluciones temporales, ya que mientras la infraestructura siga saturada, el problema persistirá.
Por su parte, organizaciones como UGT han denunciado públicamente el uso de bots y sistemas automatizados para acaparar citas y exigir la implementación de mecanismos técnicos que impidan estas prácticas, tales como verificación avanzada (Captcha) y sistemas de autentificación por SMS, además de la atención directa mediante cupos diarios sin cita.
¿Qué puede hacer el usuario para mejorar sus posibilidades?
Aunque la situación es complicada, algunos consejos para quienes necesitan pedir cita en la DGT incluyen mantener la constancia intentando en diferentes horarios, preferiblemente en horas de baja demanda, y aprovechar los servicios online cuando sea posible. Para quienes no manejan bien las herramientas digitales, puede ser útil acudir personalmente a las oficinas o pedir ayuda a un gestor.
En definitiva, conseguir una cita previa en la DGT se ha convertido en un desafío que complica la relación de los ciudadanos con la administración pública. La combinación de problemas estructurales y el aprovechamiento ilegal por parte de bots y mafias refleja una crisis que requiere soluciones rápidas y eficientes para garantizar el acceso justo y transparente a los trámites.

