Cambiar el aceite del motor es fundamental para garantizar el buen funcionamiento y la durabilidad del vehículo. Dependiendo de la recomendación del fabricante, esta tarea puede realizarse cada 15.000 o 30.000 km, o cada uno o dos años. El aceite es tan importante como la gasolina o el gasóleo y su correcta elección es clave para evitar daños o un rendimiento deficiente del motor.
¿Qué indican los números en la garrafa de aceite?
Los códigos como 0W-20, 5W-40 o 10W-60 expresan la viscosidad del aceite y su comportamiento en distintas temperaturas. La cifra antes de la letra «W» (de winter, invierno) señala la fluidez del aceite en frío, fundamental para el arranque del motor en bajas temperaturas. La cifra después de la «W» indica la viscosidad con el motor en funcionamiento y a altas temperaturas. Estos datos aseguran que el aceite mantenga la fluidez necesaria para lubricar correctamente el motor sin perder sus propiedades tanto en frío como en caliente.
Tipos de aceite de motor y sus características
Aceites minerales
Obtenidos del petróleo a través de procesos de refinado, los aceites minerales son más económicos pero tienen una vida útil limitada. Son recomendados para vehículos antiguos cuyos motores no están diseñados para los aceites sintéticos.
Aceites sintéticos
Derivan de aceites minerales pero mediante procesos avanzados en laboratorio, mejoran su estabilidad, resistencia a variaciones de temperatura y duración. Estos aceites ofrecen un rendimiento superior y protegen mejor motores modernos o de altas prestaciones.
Aceites semisintéticos
Mezclan componentes sintéticos y minerales buscando un equilibrio entre coste, rendimiento y durabilidad, siendo una opción versátil para muchos vehículos actuales.
Importancia de la viscosidad correcta
La viscosidad del aceite, regulada por la normativa SAE J 300, determina su comportamiento ante temperaturas bajas y altas. Existen aceites monogrado (una única viscosidad) y multigrado (dos viscosidades, una para frío y otra para caliente). Los multigrado son más comunes y convenientes porque evitan tener que cambiar de aceite según la estación. Por ejemplo, un aceite 5W-30 proporciona buena fluidez a bajas temperaturas y adecuada protección a temperaturas elevadas.
Una viscosidad demasiado baja puede hacer que el lubricante sea muy líquido, perdiendo capacidad protectora y causando desgaste prematuro del motor. En cambio, una viscosidad demasiado alta dificulta su circulación, aumentando el consumo de combustible y el riesgo de sobrecalentamiento.
Elegir el aceite adecuado para tu coche
Para la mayoría de los vehículos en España, la viscosidad invernal 5W o 10W es suficiente dado que las temperaturas extremas bajo cero son poco habituales. La cifra más importante es la viscosidad en caliente (ej. 30, 40), que deberá coincidir con lo recomendado en el manual del vehículo.
En coches de uso habitual, un rango de viscosidad entre 30 y 40 es adecuado. Los aceites más viscosos como 10W-60 están diseñados para motores de alto rendimiento o deportivos que funcionan a regímenes elevados y necesitan protección en condiciones extremas. Usar aceites tan espesos en un motor estándar puede aumentar el consumo y modificar el comportamiento del motor sin aportar beneficios.
Por ejemplo, vehículos deportivos como BMW M, Porsche o Honda Civic Type R requieren aceites de alta viscosidad para proteger componentes sometidos a mayores fricciones y temperaturas.
Recomendaciones finales
- Consulta siempre el manual del fabricante para conocer la viscosidad y tipo de aceite adecuados para tu motor.
- Considera las condiciones climáticas y el tipo de uso que se da al vehículo.
- Evita cambiar la viscosidad recomendada, ya que esto puede afectar la protección y eficiencia del motor.
Con estos cuidados, asegurarás una lubricación adecuada, protegerás las piezas internas del motor, y prolongarás la vida útil de tu coche manteniendo un rendimiento óptimo.

