Desde finales de febrero de 2026, tras los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel en Irán, el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz ha disminuido aproximadamente un 90%. Paradójicamente, no son los misiles iraníes los que han cerrado esta estratégica vía naval, sino las aseguradoras quienes, al elevar el riesgo, han dejado de ofrecer cobertura. Esto representa un impacto importante para la economía global y, en última instancia, para los consumidores en la gasolinera.
El papel decisivo de las aseguradoras en el cierre del estrecho
El estrecho de Ormuz es una de las rutas más críticas para el transporte de petróleo mundial. Sin embargo, el alto riesgo bélico ha llevado a que ninguna aseguradora quiera cubrir el tránsito de barcos por esta zona. La posible pérdida de un petrolero con un cargamento que supera los 200 millones de dólares en los barcos más grandes es un costo inasumible para las compañías de seguros.
En este contexto, no son las bombas las que cierran Ormuz, sino la ausencia de seguros. Sin cobertura, las navieras no pueden operar con normalidad y el paso del petróleo se ve prácticamente detenido.
¿Por qué las aseguradoras se retiran? Riesgos y cancelación de pólizas
Dentro del transporte marítimo, el seguro contra riesgos de guerra cubre daños por ataques militares, terrorismo o sabotajes. No obstante, cuando la situación geopolítica empeora de forma repentina, las aseguradoras pueden activar un mecanismo llamado notice of cancellation (aviso de cancelación), que les permite suspender la cobertura con un preaviso de entre 48 horas y 7 días.
El estrecho de Ormuz fue declarado “zona de guerra” y, como resumen de expertos en seguros, si un armador solicitara hoy protección para cruzar el estrecho, la respuesta sería un no rotundo.
Las amenazas asimétricas que complican la seguridad marítima
Aunque las flotas militares internacionales como la estadounidense o la francesa estén presentes, no se puede garantizar la seguridad frente a amenazas asimétricas como:
- Minas flotantes
- Drones de bajo coste
- Misiles balísticos
- Embarcaciones pequeñas cargadas de explosivos que pueden atacar petroleros gigantes de hasta 300,000 toneladas desde cualquier punto de la extensa costa iraní.
Este tipo de riesgos hace imposible que las aseguradoras modelicen con precisión las amenazas, lo que las lleva a rechazar o encarecer enormemente las pólizas.
Seguros y la lógica del riesgo: ¿por qué el cierre duele hasta a los consumidores?
El seguro, sea para barcos o coches, se basa en estadísticas de riesgo y probabilidad de siniestros. En zonas con alta conflictividad, el nivel de riesgo es tan impredecible y elevado que las aseguradoras deciden no cubrir o poner primas prohibitivas. Esto puede multiplicar el coste del seguro por diez o incluso por veinte.
Este coste adicional no será absorbido ni por las compañías navieras ni por las petroleras; acabará repercutiendo directamente en el consumidor final, es decir, en los usuarios que llenan el tanque en las estaciones de gasolina.
El impacto en el precio de la gasolina y el consumidor final
El incremento del riesgo y la consecuente reducción del tránsito seguro de petróleo por Ormuz incrementarán los precios internacionales del crudo, y esos aumentos se reflejarán rápidamente en el precio que pagamos por la gasolina. Así, la incertidumbre geopolítica y de aseguramiento se traduce en un costo tangible en el bolsillo de todos.
Resumen: La incertidumbre, el verdadero cerrador de Ormuz
Como afirma el profesor y oficial de la Armada española Emilio Rodríguez-Díaz: Ormuz no lo cierran los misiles, lo cierra la incertidumbre. Y esta incertidumbre no se resuelve con un ataque militar puntual, sino que demanda soluciones más complejas que incluyen estabilidad política y garantías para el comercio marítimo.
Este escenario pone de manifiesto la vulnerabilidad del flujo energético global y la relevancia de las aseguradoras como actores críticos en la seguridad económica internacional.
