El reciente conflicto en Irán ha provocado un aumento notable en los precios de los combustibles, especialmente del gasóleo, debido a la tensión en el suministro de petróleo causada por el bloqueo del estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte de crudo que representa cerca del 20 % del consumo mundial. Esta incertidumbre sobre la disponibilidad del petróleo eleva rápidamente el coste final de los carburantes.
En las últimas semanas, el precio del diésel ha subido más que el de la gasolina, registrando un aumento superior al 26 % frente al 14 % de la gasolina. Actualmente, llenar el depósito de un coche diésel cuesta aproximadamente 84 euros, mientras que en un vehículo de gasolina la cifra ronda los 78 euros, con un precio medio del litro de 1,861 euros para el diésel y 1,73 euros para la gasolina.
¿Por qué el gasóleo se encarece más que la gasolina?
Tradicionalmente, el diésel ha sido más económico debido a que en España tiene un Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH) menor, que busca favorecer el transporte profesional. Por ejemplo, el impuesto sobre el litro de gasóleo es de 0,379 euros, frente a 0,473 euros por litro de gasolina. Además, al aplicarse el IVA sobre el precio ya con impuestos, el coste final para el diésel suele ser inferior.
No obstante, esta ventaja fiscal pierde peso cuando la oferta de crudo se reduce o tensiona. Tres factores clave explican la subida más rápida del precio del gasóleo:
1. Menor producción de diésel en Europa
La industria de refinado europea está orientada más a la producción de gasolina que de gasóleo. Desde 2008, la capacidad de refinado ha disminuido un 20 % debido a presiones regulatorias y ambientales. Esta situación obliga a la Unión Europea a importar diésel para cubrir su demanda, lo que incrementa su dependencia del mercado internacional y la volatilidad de precios.
2. Sanciones y bloqueo al petróleo ruso
Tras la invasión de Ucrania por Rusia, la UE ha prohibido la importación de productos petrolíferos rusos, incluido el diésel. Esta medida ha reducido una fuente esencial para el mercado europeo, generando una escasez física de gasóleo y presionando al alza el precio.
3. Escasez global de destilados medios
El mercado mundial de destilados medios —grupo en el que se incluye el gasóleo— está muy ajustado, con inventarios en niveles bajos y capacidad de refino concentrada en países como China, India y Oriente Medio, regiones afectadas por tensiones geopolíticas. Esta coyuntura hace que la escasez y el encarecimiento del gasóleo sean globales.
¿Qué soluciones se plantean?
Ante esta situación, la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES) ha propuesto una reducción temporal mayor del IEH para el gasóleo (50 %), frente a una rebaja del 40 % para la gasolina, para aliviar el impacto en los consumidores.
Sin embargo, esta medida es un parche, ya que el precio final de los carburantes depende fundamentalmente del equilibrio entre oferta y demanda a nivel mundial. Además, las compañías petroleras y estaciones de servicio no siempre trasladan íntegramente las rebajas fiscales al consumidor. Para un impacto real y estable, se considera necesaria la imposición de un tope al precio de los carburantes, aunque esta propuesta es rechazada por las petroleras y los operadores.
En definitiva, el encarecimiento relativo del diésel frente a la gasolina responde a una combinación de factores estructurales en la producción, sanciones internacionales y tensiones geopolíticas que afectan la oferta global, superando los beneficios fiscales a los que tradicionalmente estaba sujeto este combustible en España.

