En febrero de 2026, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) impuso una multa de 20,5 millones de euros a Repsol y sus filiales Campsa y Solred por prácticas consideradas abusivas durante la crisis energética de 2022, derivada del conflicto en Ucrania.
Antecedentes de la crisis energética de 2022
En pleno impacto por la guerra en Ucrania, el gobierno español aprobó un Real Decreto-ley que estableció un descuento estatal de 20 céntimos por litro en gasolina y gasóleo. De ese importe, 15 céntimos fueron financiados por el Estado y 5 céntimos a cargo de las petroleras con alta facturación, entre ellas Repsol. Este descuento buscaba mitigar el fuerte encarecimiento de los combustibles, que superaron ampliamente los 2 euros por litro en ese año.
Además del descuento oficial, Repsol decidió ofrecer rebajas adicionales para sus clientes profesionales, como los transportistas que repostaban gasoil profesional con tarjeta Solred, llegando a aplicar hasta 10 céntimos por litro extra en descuentos. En conjunto, estas rebajas adicionales representaron cientos de millones de euros y fueron inicialmente valoradas positivamente, incluso por figuras del Gobierno.
Motivos de la sanción impuesta por la CNMC
Según la CNMC, Repsol abusó de su posición de dominio en el mercado mayorista de carburantes al incrementar simultáneamente el precio de venta a estaciones independientes y low cost, mientras aplicaba descuentos agresivos en su propia red. Esta estrategia generó una reducción significativa en las ventas de estaciones de bajo coste, favoreciendo a Repsol para recuperar cuota de mercado que había perdido desde 2019.
La autoridad de competencia considera que este comportamiento representa un abuso destinado a restringir la competencia mediante el "estrechamiento de márgenes" de sus rivales, comprometiendo la igualdad en el mercado. Por ello, además de la multa, la CNMC prohibió a las empresas del grupo Repsol participar en contratos públicos relacionados con carburantes durante seis meses.
Postura de Repsol y repercusiones en el sector
Desde Repsol, se ha argumentado que los descuentos fueron implementados con transparencia y buscando proteger a los consumidores en un contexto inflacionario extremo. La compañía sostiene que no hubo prácticas predatorias ni daños demostrados a competidores, y que la CNMC ya supervisaba estas medidas durante 2022.
Además, califican la sanción como pionera en derecho nacional y europeo por castigar descuentos en lugar de otras prácticas anticompetitivas, y han anunciado que recurrirán la resolución ante los tribunales. Advierten que esta multa puede limitar la capacidad futura del sector para responder con descuentos ante crises similares.
Contexto y conclusiones
Esta sanción refleja la tensión existente entre la necesidad de proteger a los consumidores y la obligación de mantener una competencia leal, especialmente en mercados tan sensibles como el energético. La decisión ha generado debate sobre cómo regular los descuentos en periodos de crisis para evitar abusos, sin perjudicar la capacidad de respuesta de las empresas.
En resumen, los hechos evidencian cómo la guerra en Ucrania no solo generó una crisis de precios, sino también un escenario complejo de competencia en el sector de carburantes, que ha culminado en una sanción histórica a Repsol.
